domingo, 31 de enero de 2016

Los mejores momentos de The L Word (2ª temporada)

¡Ya he vuelto! Han pasado varios días desde que terminé mi repaso a la segunda temporada de L, pero resulta que ha aparecido en mi vida una serie noventera cuyas nueve temporadas me tengo que tragar lo más rápido posible porque hay una décima que acaba de estrenarse, entonces me abdujeron los aliens y un ovni se estrelló en la Gran Vía y que si la abuela fuma y demás. Conclusión: que hay tiempo para todo (o no), así que vamos a lo que vamos. 
Han llegado a mis oídos rumores. Rumores malvados. Y me he enterado (que no es porque no lo sospechara ya) que mi análisis de la primera temporada fue un cacao maravillao. Que no había manera de seguirlo sin estar haciendo en pino puente y cruzando los ojos, y aún así, costaba. Vale, que es verdad, que fue un lío del carajo, lo admito. Voy a intentar que esta segunda entrega (oye, qué importante suena eso de entrega) sea, por lo menos, legible. Es que se me lleno de orgullo, satisfacción y otras cosas cuando toca hablar sobre esta serie. Es mi SERIE. Hay otras, es verdad,


pero ninguna como L


Voy a intentar controlar un poco mis emociones esta vez. 

Bien, recordemos cómo terminó la primera temporada de la serie para las protagonistas. A Shane le rompen en corazón, Tim pilla a Marina buscando algo entre las piernas de Jenny, así que se separan, luego se casan y se vuelven a separar. Y pasa lo siguiente: Jenny y Marina tampoco pueden estar juntas porque Marina tiene una vida sentimental que ya la quisieran los protagonistas de Pasión de Gavilanes, así que Jenny lo pasa un poco mal; por otro lado, recordemos que ha aparecido una carpintera llamada Candace que se mete en medio de LA PAREJA por excelencia en la serie, Bette y Tina, las cuales están pasando por una racha difícil debido al aborto de la segunda. Y qué más, qué más... ah, pues que Alice besa a Dana y le dice que no puede casarse con Tonya (Gracias, Alice). ¿Qué pasa ahí? La primera temporada termina con muchos interrogantes y muchas cosas se quedan en el aire. 

No voy a poder evitar spoilear a maza en esta entrada, es imposible. Pero no creo que a nadie que no haya visto la serie le apetezca leerla para nada, por lo tanto da igual, allá vamos. 
El primer bombazo que nos llega nada más comenzar el primer capítulo es algo que nos parte el corazón sin remedio: Tina está embarazada. Bette y Tina no están juntas, pero Tina va a tener un bebé después de haberse practicado una segunda inseminación al enterarse de que Bette le es infiel. En la consulta de la ginecóloga, Tina habla con ella, comentándole que no quiere decírselo aún a nadie y que parece que lo va a tener ella sola. La escena termina con una música tristísima sonando y un plano que se abre, mostrando a Tina en la habitación (la ginecóloga parece haberse evaporado para hacerlo todo más dramático) y dejándonos al resto con una pena que pa' qué.

Vale, voy a salirme un poco del drama Tina-Bette porque no todo en esta temporada es triste. Ni siquiera ese tema (sólo un poco), pero ya volveré a eso después. 
Uno de los primeros chispazos de la temporada segunda nos estalla en la cara justo cuando aparece en escena un personaje nuevo: Carmen de La Pica Morales. Shane la conoce durante una jornada de trabajo en la que tiene que peinar a Arianna Huffington, una periodista y escritora que va a presentar su libro en un programa televisivo. Shane conoce a Carmen entre bastidores, y ésta le comenta que es DJ y le pregunta si quiere escuchar un par de temas propios. Lo que ocurre después ya es otra historia, y me estoy yendo (si te fías, con esta serie siempre te acabas yendo al mismo sitio). Lo que yo tenía apuntado en mi libreta era la cara de memas que se les queda a las dos cuando se ven por primera vez. No es esta la imagen exacta, pero se capta un poco lo que quiero resaltar.

Una relación que va a dar para mucho, mucho

Como hay demasiados grandes momentos en esta maldita serie como para hablar de todos, me voy directa al instante más gracioso del segundo capítulo. Las chicas están pensando en llevar a Tina a que le hagan un lap dance para que se anime (atención a la idea de mierda). Lo cierto es que tal bailecito termina siendo de lo más deprimente de todo el capítulo, pero no es ahí a donde quiero llegar. Antes de eso cenan en un restaurante chino mega cool, donde hablan del tema y al final la única a la que parecen haber hecho el lap dance antes es a Tonya, que tras enterarse de que a Dana tampoco se lo han hecho, hace el comentario de turno: "no, es que Dana no quiere a nadie refrotándose con ella que no sea yo" (no con esas palabras, pero parecidas, y con un tonito de estar hablando con su cachorro que con su novia). Las miradas de Dana y Alice se cruzan, atravesando a la pobre Shane, que está en medio. Y Shane, que es muchas cosas y entre ellas avispada, casi se atraganta con sus tallarines. Aquí huele a.... ¡seeeeeexooooo!Y todo esto con la cámara situada sobre el plato giratorio dando vueltas sin parar de un lado a otro. Sí, Shane, sí, Dana y Alice se lo están montando (aprovecho para utilizar aquí una expresión de los 2000s que se está perdiendo, "montárselo con"), o bueno, todavía no del todo, pero están en ello.

Y Tina sin coscarse de nada

Y esta ha sido otra escena graciosa que ha perdido toda la gracia tras haber sido contada por mí. Que veáis la serie, ¡coj*$%#ones!

Casualidades de la vida, Bette pasa por ese mismo restaurante a recoger comida para cenar con Kit, y sólo Shane va hasta su coche a hablar con ella. Lo único que le sale decir es que lo siente, y que la situación apesta (la del lap dance no, la de la separación de Bette y Tina). Después de las dos implicadas en la ruptura, la pobre Shane es la que peor lo está pasando. Shane es mucha Shane. Y después del dichoso lap dance, la noche termina con Sexy Shane, Bette y Jenny bebiendo cerveza sentadas en el porche de Bette. ¿Y cuál es el resultado de ello? Shane y Jenny acaban siendo compañeras de piso, lo que dará lugar a una de las amistades más puras y sinceras de toda la serie. Y ahora dejo una imagen muy bonita, pero lo que realmente quería era enseñar la cara que pone Bette al pensar en el panorama que se avecina con esas dos viviendo juntas mientras bebe cerveza a morro. Mala suerte, no he encontrado foto de ella.


Jenny es el personaje más complejo de la serie, lo digo sin miedo a equivocarme y con total convicción. Es una mujer con un mundo interior tan complicado, que muy pocas veces somos capaces de comprender lo que hace o lo que dice. Siempre todo tiene un doble sentido o es tan intenso que nos perdemos de camino a su significado, a veces más simple de lo que nos hace ver. Jenny es una carga explosiva de miedos, traumas, cambios y un pasado que se pasa toda la serie montado en sus hombros, haciéndole ver todo con unas lentes que deforman su presente. Jenny se pasa capítulos y capítulos (toda la serie, en realidad) pululando de un lado a otro, sin encontrar un lugar al que poder pertenecer porque siempre se siente una extraña. Shane cambia todo eso, y a partir de este momento, pasa a ser su apoyo más incondicional. Pero por desgracia, hay personas para las que todos los apoyos del mundo son algo totalmente insuficiente.

En el episodio cuarto, Jenny toma una importante decisión: quiere que Shane le corte el pelo. Mucho. Y lo que esto simboliza no es moco de pavo: numero uno, Jenny se pone en manos de su nueva mejor amiga para deshacerse de algo tan personal como es para una mujer su melena; y número dos, Jenny se desprende de algo muy íntimo, una parte de su antigua 'yo' que le está atando al pasado más reciente. Ella necesita romper su cascarón y lo hace de esta manera. Y número tres, es a partir de ese instante cuando Jenny empieza a identificarse como lesbiana y deja de intentar convencerse de lo contrario, algo que va ciertamente unido al hecho de dejar atrás su antigua yo, aunque sea de una manera tan simple en apariencia como cortarse el pelo. A partir de ahí, Jenny comienza una trasformación, y pasa de ser una chica insegura y extremadamente sensible a ser extremadamente sensible y un poquito hija de perra (va progresivamente, algo es algo).


No adelantemos acontecimientos, es demasiado temprano.

Jenny se convierte es una mujer directa, afilada e incluso hiriente, sobre todo a partir de esta temporada. La verdadera Jenny brota como una fiebre intensa, y su cáscara se desprende de manera suave en forma de punzante sarcasmo y brutal sinceridad. Otras veces, sin embargo, simplemente funciona de portavoz para todas las mujeres del mundo, haciéndonos abrir la boca y decir: "joder Jenny, gracias, hasta que no lo he oído en alto no me he dado cuenta de qué verdad más grande es esa".
No es Shane la única en irse a vivir a casa de Jenny, a la casa que compartía con Tim. Aparecen todo tipo de candidatos muy pintorescos, desde un nudista a una chica la mar de cristiana que les ofrece un curso para poder salir de ese estilo de vida homosexual que llevan. Al final se quedan con Mark Wayland, un novato director de documentales que desde un primer momento se interesa por el estilo de vida (otro que tal baila) de las chicas, hasta tal punto de querer registrarlo a través de su(s) cámara(s). Una de las primera preguntas que les hace viene de una duda que él, como hombre, tiene: ¿cuál es el acto principal en el sexo lésbico? En el sexo heterosexual es follar, ¿y en el sexo entre mujeres?

Todo este rollo del documental se le va a Mark de las manos. Bastante, ademas. Mark es un chico sensible. Sensible y terriblemente ignorante. Pero esa ignorancia y la curiosidad que ésta conlleva le hacen obsesionarse por todo lo que descubre en ese "estilo de vida" del que él lo desconoce todo. Y Shane es el mundo que le intriga principalmente, un mundo con sus pequeños satélites (Carmen y Jenny).
Aunque Mark es un tanto torpe, gracias a él nos llegan los instantes de la serie en los que mejor llegamos a conocer a Shane, y la conocemos a unos niveles que no volvemos a tener el placer de explorar, y además, durante una temporada especialmente complicada para ella. No puedo irme de este párrafo sin recordar su visita al confesionario de la iglesia, y esa frase que nos rasga por dentro: "Todo el mundo quiere algo de mí, y yo no tengo nada que dar".

Volvamos ahora a la complicada relación actual entre Alice y Dana. La temporada primera terminaba con su beso. ¿Y ahora qué pasa? Pues pasa que Dana está preparando su boda con Tonya. Alice era/es su mejor amiga pero a la vez no puede dejar de pensar en volver a besarla.


Hay que reconocer que Dana no lo tiene nada fácil, y eso añadido al hecho de que es una auténtica buenaza, pues lo tiene complicado. Haga lo que haga, alguien va a salir mal parado. Sorpresas de la vida, nadie resulta herido y ambas comienzan una relación, no sin previamente habernos dejado todo tipo de escenas entrañables.


Las escenas posteriores siguen siendo muy entrañables, como cuando todas las chicas se van de crucero y a Dana le abren la maleta en el control del barco porque en el scaner aparece algo sospechoso. Un dildo. Y un arnés. Y unas pinzas para pezones. O cuando en el camarote "juegan" a Vacaciones en el mar.
-Julie...you're beautiful!
-Oh, Captain Stubing, thank you!


Dana, Alice, gracias a vosotras.

¿Y qué pasa con Bette? No me he olvidado de ella, qué va. Lo cierto es que nuestra Bette pasa sus peores momentos durante esta temporada. Tina la odia, y con razón, y nada parece salirle bien, ni profesionalmente, ni en el terreno familiar (su padre reaparece, y las cosas no podrían acabar peor), ni en el personal. Para colmo, aparece en escena otro personaje nuevo, Helena Peabody (hija de la gran Peggy Peabody, de la que hablé en la primera entrada), ahora al mando de la Fundación Peabody, y que va soltando pasta a diestro y siniestro. Un buen pellizco cae en la asociación donde Tina trabaja. ¿Y qué pasa? Que Tina cae en las redes de la guapísima Helena, que no puede disimular su atracción irremediable hacia las mujeres embarazadas.
Todos amamos a Helena, pero lo cierto es que en la segunda temporada de L resulta un poquito odiosa.
No es nada personal, Helena. Es que te has metido en medio de algo muy serio
Bette está totalmente hundida y, para colmo, es la última en enterarse de que Tina está embarazada. Se siente totalmente estúpida y sabe que ha sido bastante egoísta. Hay una escena que me encanta entre Bette y Jenny, en la que los roles se cambian por un momento y de repente nos damos cuenta de cuantísimo han cambiado las cosas desde la primera temporada, en la cuál se nos dibujaba a los personajes con unos trazos muy simples (Bette - fuerte y decidida / Jenny - dependiente, insegura), para luego darnos un tortazo en toda la cara al presenciar escenas como ésta, en la que ahí está Jenny, con su nuevo corte de pelo, dando ánimos y valor con una determinación y una dulzura increíbles a Bette, la encarnación pura de garra femenina. Ahora está hecha polvo. Después de tres minutos de conversación, Bette mira a Jenny y le dice "¡Te has cortado el pelo!", un detalle importante que nos trae a las dos Bettes: la antigua, tan centrada en sí misma que no se da cuenta de que la melena de Jenny ha desaparecido, y la nueva, tan fuera de sí misma que ni siente ni padece. 
No he mencionado la adicción que Bette desarrolla al alcohol y al tabaco durante unos cuantos capítulos, una Bette autodestructiva que resulta igualmente fascinante como personaje.


Hay escenas en esta serie totalmente memorables, no realmente por su contenido, sino por lo que representan y por cómo pueden hacernos sonreír. Es cierto que todas las chicas se vuelcan con Tina después de la ruptura, pero cuando Bette espabila y deja a la carpintera, se deja el pellejo por recuperar a Tina y por hacer las cosas bien. Y otra cosa no, pero cuando en L necesitas una amiga, aparecen diez. El final del octavo capítulo nos regala uno de esos instantes que te hacen olvidarte de todo lo que pasa en el mundo exterior y hacerte querer que lo que está dentro de la pantalla te absorba y poder experimentar lo mismo que la persona a la que estás viendo. Un aplauso para todas las actrices de esta serie, de verdad, por la forma que han tenido de transmitir de una manera tan pura emociones tan increíbles e intensas. 

La "family night" con la que termina el octavo episodio es una de esas escenas maravillosas que te hacen confiar por un momento en que el ser humano, como dicen los señores de Aquarius, en efecto, puede ser maravilloso.


Como no podía ser de otra forma (bueno, sí podía, pero en ese caso la serie hubiera tenido que terminar antes), Tina y Bette se van acercando más, y más, y más, hasta que Tina se da cuenta de que pasa de Helena. A Tina le va la marcha, eso está claro, pero sabe lo que quiere. A Bette. ¿Y ese momento en el que le dice que quiere tener un "home birth"? Ya sabíamos que Tina quería dar a luz en casa, pero hay un punto exacto en el que le subraya a Bette que quiere tener un "HOME birth", o sea, volver a casa, con ella. Y tener a su hija allí, y tener un hogar, una familia. Menuda cosa más ñoña, ¿eh? Así contado, al menos... Pero después de tantos capítulos haciéndonos sufrir, ya estaba bien.


La temporada termina con todas las chicas en casa de Tina y Bette, pasándose a Angelica, como una especie de ritual de bienvenida. La familia al completo.
Qué bonito lo he contado todo. Nada más lejos de la realidad, no os preocupéis. Hay algunos flecos sueltos, como por ejemplo la vuelta de Lara, la ex de Dana.
¿Y no echáis de menos a alguien? En efecto. ¿Y Marina? ¿Qué ha sido de la increíble Marina? Lo único que sabemos de ella es que ha intentado suicidarse en un hotel, y que se ha ido a Italia. El Planet se lo queda Kit, asociada con Ivan Aycock, y lo convierte en un club de moda.

Me quedan muchas cosas por contar, pero podría no acabar nunca.
¿Con quién me quedo en esta temporada? Sin lugar a dudas, con Alice. Es obsesiva, observa los detalles y les da importancia, necesita que la quieran. Eso me suena de algo. Alice es el personaje más gracioso de la serie, de lejos. Y el más intenso emocionalmente, creo que también. Y para prueba, veremos lo que pasa en las siguientes temporadas. Sobre todo en la siguiente.


¿Y mi personaje más odiado de la segunda temporada?
Ni lo hay ni me apetece buscar uno.

La segunda temporada de L es bastante intensa, mucho más que la primera, en la que prácticamente simplemente conocemos a los personajes y a cada uno le cae un marrón diferente. Poco más. Eh, eh, ¡que me encanta!, pero es verdad que ahora (como pasa en todas las series del universo, vaya), todo está mucho más caldeado. Y prepárate, que vienen curvas.

Muchas curvas
¡Gracias por leerme!

martes, 29 de diciembre de 2015

Lemmy Kilmister, 1945 - 2015

Hoy es un día realmente triste. Lemmy ha sido el héroe imbatible del rock al que nadie podía imaginarse decir adiós. Esa opción no existía con Lemmy, su mirada desidiosa y su sonrisa de lado parecían no tener fecha de caducidad. 
Yo no me he despedido de él hoy, sólo he escuchado un puñado de canciones de Motörhead y me he puesto su camiseta para acordarme más que nunca de él. 
Y he llorado, porque cuando los héroes se van, a los mortales se nos muere un trocito de esperanza.

Gracias por todo. Descansa en paz, Lemmy.



domingo, 20 de diciembre de 2015

Los mejores momentos de The L Word (1ª temporada)

¡Hola a todos! Después de varios meses, este blog despierta del coma y vuelve a las mejores pantallas, las vuestras. Gracias por leerme, que sé que sois pocos pero, los que sois, ahí estáis siempre. Han pasado cosas importantes desde mi última actualización, entre ellas que por el momento estoy viviendo en Madrid y que trabajo entre libros, como siempre quise. ¿El futuro? Y quién lo sabe.
Otra de las grandes decisiones de los últimos meses fue volver a ver las seis temporadas de mi serie favorita junto a Sons of Anarchy, la maravillosa e inolvidable The L Word. De momento he visto la primera, porque tengo que compaginarla con otras cuantas (también tengo pendiente una entrada para la desternillante Scream Queens).

Se me ha ocurrido hacer un repaso de las mejores escenas y los momentos más memorables, porque no puede negarse que los hay a cascoporro, y creo honestamente que jamás encontraré una serie que me marque y me emocione como lo hizo esta. Para quien no haya visto la serie, pues L (así la llamaron en España) comenzó en 2004 y finalizó en 2009, y trata sobre la vida de un grupo de lesbianas de Los Ángeles, sus relaciones y su día a día tanto en el terreno personal como profesional. La trama se desarrolla durante seis temporadas, y todo empieza cuando en el primer episodio, Jenny Schecter (Mia Kirshner), a la cual podemos considerar el personaje central de la serie, llega a Los Angeles para reencontrarte con su novio, Tim, y cumplir su sueño de ser escritora. Por hacer un pequeño y rápido esquema de los personajes principales que encontramos al principio de la serie, decir que Tim es vecino de Bette y de Tina, entre cuyas amigas encontramos a Alice (periodista bisexual), Dana (tenista profesional en el armario), Marina (la dueña del Planet, donde siempre se reúnen), Shane (de profesión conquistadora y peluquera) y Kit, la hermana mayor rebelde de Bette.

Cutrefoto a lo Superpop encontrada en google que nos ayudará
a hacernos a la idea del panorama inicial

Bien, pues si metemos a toda esta peña en una coctelera sale lo que sale. Lo que sale, por si no os lo había dicho, es magnífico.
Intentaré no hacer spoilers, pero igual cae alguno pequeñito si no habéis visto la serie.

Mi recuento de momentos favoritos de la primera temporada podría comenzar con uno extraído directamente del primer capítulo. Resulta que la tierna Jenny y la ofensivamente atractiva Marina se conocen y, durante una conversación literaria de lo más interesante en una fiesta en casa de Bette y Tina, comienzan a saltar tantas chispas que Alice, que está sentada entre ellas en el sofá, tiene que salir por miedo a que su camiseta de licra comience a arder (¿he dicho ya que la serie es de los 2000s, ¿no?). Me apetecía hacer la coña y ya la he hecho. Ni siquiera sé si la camiseta de Alice era de licra, aunque seguro que lo era. Eran los 2000s. Después de este bochornoso chiste, seguimos.
Digamos que la cosa prometía, y no voy a desvelar lo que pasa, pero Jenny y Marina son un combo brutal en esta serie, y aunque Alice no ardió, las que ardieron un poco fueron ellas. Descubridlo vosotros mismos, este es un blog libre de spoiler.

Vaya, se me escapó...
Habéis tenido diez años para ver la serie, así que lo siento si se me escapan más...

Bette y Kit no tienen una relación demasiado estrecha al principio de la serie porque Kit es un poco bala perdida (y en proceso de ser ex alcohólica) y Bette está un poco hasta las pel... arices. Pero cuando Kit tiene que actuar como la hermana mayor que es, lo hace, y da unos consejos que son para enmarcar. Tras discutir con Tina, Bette corre a su hermana y el resto de la humanidad es testigo de unas palabras que no tienen precio:



"There's only one thing that cuts across all our realities. It's love. The bridge between all our differences. And you have so much love in your life. Why are you trying to tear down that bridge, why?



Bette es la directora del CAC (Centro de Arte de California), y no sólo es una apasionada del arte, sino de todo lo que hace en su vida. Ante la aparición de unos cuantos problemas con una colección llamada "Provocaciones", la cual ella defiende a capa y espada, decide presentarse en el hotel en el que se aloja la millonaria Peggy Peabody, de la fundación Peabody, aprovechándose de una confusión por parte de ésta. La conversación que mantienen (o más bien, el monólogo loco de la Peabody) es tronchante, pero no es ahí a donde quiero ir a parar. Bueno, paro sólo para meter un gif.



Ya está. El caso es que, pasada la confusión, Peggy descubre en realidad quién es Bette y lo que necesita. Ambas congenian, beben zumo de mango con vodka y hablan durante horas. Todo termina con Bette alucinando pepinillos cuando Peggy le enseña una foto original de Carla Marie Freed, una artista dedicada a fotografiar a la misma mujer durante doce años. Ahí conocemos a la verdadera Bette, la Bette llena de pasión por la belleza y por el arte que se rinde y llora como una cría ante la presencia abrumadora de una obra. Hablando sobre el misterio, la pasión y el ejercicio de mirar que hay entre fotógrafa y modelo, Bette rompe el cascarón y nos enseña que no es tan fría como la pintan. Sin duda, esta escena es una de mi favoritas de todos los tiempos.

"No te vuelvo a repetir que soy buena persona, ¡joder!"
Aunque Bette mola bastante, no puede negarse que las auténticas protagonistas de la primera temporada de L son Jenny y Marina, así que volvamos a ellas. En el tercer capítulo hay una de las escenas más emotivas protagonizadas por Jenny Schecter, y esto es lo que ocurre:

"I don't know what to do, every time I look at you, I feel so completely dismantled."

Y esto ocurría al comienzo de ese mismo capítulo:


Que sí, que es verdad que justo después, Jenny se arranca esa sudadera forroñosa que lleva en la primera imagen, pero no es por lujuria. Está completamente loca por Marina y ese gesto de "me entrego a ti" es uno de los más sinceros y tiernos que se le pueden ver a Jenny en toda la serie. Y ese abrazo, telita. Todo el mundo acabará odiando a Jenny antes o después, pero vamos a reconocer que es el personaje más completo de la serie con diferencia. 

Me gustaría mencionar también la escena en la que Jenny habla de lo inspirada que se siente en casa de Marina, "por cómo entra la luz por las ventanas", de esa forma tan tierna que nos hace pensar que es la persona más vulnerable del mundo, con ese matiz infantil que hasta te dan ganas de invitarla a tu casa. No sabe por qué se siente tan feliz mientras Tim está tan mal (yo sí), y Marina le dice que ella merece ser feliz. Es todo tan increíble en esta serie que nunca te acostumbras a que diez segundos después siempre se rompa la magia (bah venga, no siempre). 
No pensaba que la mayoría de mis escenas favoritas estuvieran protagonizadas por Jenny Schecter (¡Jenny Schecter!), y los que hayáis visto la serie entenderéis por qué, pero así es.



Esta entrada es un total caos y un batiburrillo de ideas que he ido anotando desde que recomencé a ver la serie, así que probablemente no se entienda nada si no se ha visto la serie, pero si la habéis visto sólo espero que lo paséis bien recordando bonitos momentos.

Tan bonitos como este
Vale, una de las cosas más graciosas que podemos ver en esta temporada es cómo Dana sale del armario frente a su gato Mr Piddles y luego le pregunta si aún la quiere. El gato ronronea sin parar cuando, de repente, alguien entra en casa de Dana. Lo que hace ella es taparse con el nórdico hasta la barbilla, algo que todos haríamos si alguien entrase en nuestra casa. Alice aparece claramente cabreada por la actitud de Dana hacia su propia sexualidad y porque esta no sale de la cama desde su ruptura con Lara. Entonces, le dice que ella SÍ tiene problemas de verdad.

"Some of us have it worse, you know, Dana. Some of us are dating lesbian men. Okay? C'mon."

JAJAJAJA
Te amamos, Alice. No puedo decir nada más. Bueno, sí que puedo. Dana y Alice son otro de los supercombos más tiernos y divertidos de la serie, y la relación entre ellas no para de mejorar capítulo a capítulo, dándonos momentazos inolvidables. Me callo porque no quiero spoilear aquí.



No he hablado aún de Super Sexy Shane. Shane es una conquistadora nata, que no mira ni hacia atrás ni hacia adelante, es la mejor amiga que puedes tener y la peor novia que puedes echarte (si es que eres capaz de conseguir esto último).

Shane pasa completamente de relaciones y va saltando de cama en cama. Las ataduras no son lo suyo, y ya en esta temporada ser tan mujeriega le trae consecuencias, como que uno de sus ligues (paréntesis para mostrar mi indignación por la gradual desaparición que está sufriendo esta palabra) se ponga a pegar carteles de ella por la ciudad y a repartir por la calle flyers con su cara mientras advierte a la gente de lo peligrosa que es.
¿Y qué le pasa a Shane al final de la temporada?

La lío parda
¿Lo queréis saber de verdad?
Shane se enamora.

Se enamora de una mujer mayor que ella, rica, caprichosa, con marido y una hija que a su vez se enamora de Shane. ¿Parece una broma de mal gusto, verdad? Lo es. La aventura dura un tiempo, hasta que todo el mundo se entera de todo y Cherie, la millonaria en cuestión, le espeta a Shane lo siguiente:
"What if, in the time we spent together, I felt more alive than I have in the last 20 years of my life? What if that were true? Do you think that I would leave my husband? My child, my houses in Bel Air and East Hampton, my trips to Paris? My black tie galas? To run to some rank little love nest, with a 25-year-old assistant hairdresser who barely has her foot in the door? In this fucking ugly world, that kind of love does not exist."
 En ese preciso instante, a todos se nos parte el corazón. Estamos contigo, Shane.



Podría seguir hasta el infinito comentando esta serie, y aún así me dejaría cosas. El resumen de la primera temporada terminaría aquí, pero antes, haré una selección de los mejores y peores personajes, dentro de mi opinión, de esta temporada. 

¿Cuáles son mis personajes favoritos?

Dentro de los personajes principales, me quedo con Marina. No puedo evitarlo. Ni quiero. Marina es el personaje al cual puedes odiar y puedes amar dentro de una misma escena. "The Demons that tempt me", que decía Jenny.


En cuanto a los personajes secundarios de esta temporada, creo que me quedaría con Ivan Aycock, al que conocemos en una noche de drag kings en el Planet para luego quedarse en la serie durante unos cuantos capítulos. La compleja relación que mantiene con Kit se convierte en una de las tramas más interesantes de la primera y segunda temporada.


En cuanto a mis personajes más detestados, puedo decir que Tim es el más odiado dentro de los principales. Vale que te traes a tu novia a Los Ángeles y te pone los cuernos, vale que estás herido en tu orgullo de machito pero, Tim, tienes que saber que tu manera de actuar y de dirigirte a tu ex deja bastante que desear y lo único que has hecho es dejarnos comprobar que en realidad eres un capullo y un engreído de mil demonios. Hay cosas que no deberían hacerse, por muy dolido que estés.


Otro personaje totalmente imprescindible (ahora matizo esto) en esta primera temporada, aunque odiado por mí, es Candace Jewell. La relación de Bette y Tina no pasa por su mejor momento, y aparece de la nada en el CAC una carpintera bastante más manitas de lo necesario. Tina y Bette son "LA PAREJA" por excelencia en esta serie, no hay nada que no puedan superar juntas. Ahora bien, una infidelidad es algo que aporta a esta pareja un plus de "no te confíes, en esta serie nadie sale de rositas". Candace nos enseña a todos, además, que es posible tener sexo con alguien sin ni siquiera tocarle. 
A mi me gustan mucho Bette y Tina. Por eso te odio mucho, Candace. Pero mucho.

Creo que no me dejo nada en el tintero. Ahora mismo me voy del sofá a mi habitación a seguir disfrutando de mi domingo empezando la segunda temporada de L. Os invito a acompañarme.

Gracias por leerme. 
¡Seguid haciéndolo!


domingo, 20 de septiembre de 2015

Aburrimiento nivel 100

Este debe de haber sido el domingo más tedioso y largo de la historia de mi vida. Catarrazo mortal, manta y pelis es la forma de definir mi fin de semana en general. Son las diez de la noche y no sé me ocurre qué más hacer. Me quedan como tres semanas de libertad antes de zambullirme de lleno en el deprimente mundo de la búsqueda interminable e infructuosa de trabajo y hasta entonces, quiero dar rienda suelta a un total disfrute del ocio más abrumador. He pasado el verano detrás de un mostrador de hotel sonriendo a personas que se merecerían un japo del tamaño de Albacete en toda la cara, no voy a tener vacaciones y me parece dabuten (qué bonita palabra noventera que se ha perdido), pero no por eso voy a evitar un poquito de aburrimiento premeditado. Y en ello estoy. Me siento ridícula e incluso abochornada por la entrada que voy a escribir, y supongo que eso está bien. Eso está dabuten. ¡Ey! Dabuten.
¿Os acordáis de aquellas cadenas estúpidas de emails que petaban las bandejas de entrada antes de que la gente tuviera una página en Facebook donde poner todas sus chorradas sin amargar a los demás, o al menos no tanto? Normalmente eran cosas tipo "manda este email a veinte personas si no quieres que esta foquita indefensa muera ahora mismo" (y adjuntaban la foto de una foca bebé supermona) y cosas así como muy apocalípticas. Sin embargo, de vez en cuando llegaban cuestionarios de todo tipo. ¡Sí, cuestionarios! ¿Quién es tu hombre ideal? ¿Cuál es tu fantasía sexual favorita? ¿Te depilas con cera o con cuchilla? Buf, aquello era un no parar jajaja. He de confesar que de adolescente me entretenía mucho rellenar toda aquella basura cibernética y mandarla a mis amigos más cercanos y no tan cercanos (recordemos que de aquella teníamos agregados en el Messenger hasta a los primos hermanos de la cuñada del primo de la amiga de tu hermana, que eran super colegas nuestros, hablábamos con ellos por Messenger pero luego ni les saludábamos por la calle). Digamos que me entretenía haciendo cualquier cosa que no fuera estudiar, vamos a dejar las cosas claras. He encontrado en Tumblr un cuestionario que voy a responder aquí mismo. Así, porque me apetece y punto. No me lancéis piedras antes de tiempo, porque no son preguntas demasiado absurdas, se trata de un cuestionario musical, por seguir un poco con la temática principal del blog. Me queda todavía mínimo una hora y media para que sea una hora mínimamente decente de acostarme, así que venga, allá vamos.

1. Una canción que te haga sentir feliz: "Ni tu ni nadie", de Alaska y Dinarama. Mi canción favorita de todos los tiempos.

2. Una canción que te haga sentir triste: "The last day of Summer", de The Cure. 

3. Una canción que te da confianza (ya empezamos con las preguntas bobas, a eso veníamos): "Strangers Yesterday", de Doro Pesch

4. Una canción que te hace enfadarte: cualquiera de Pantera me hace poner la misma cara que Phil Anselmo al cantarlas, pero por decir una, "5 Minutes Alone". Grandes.

5. Una canción que te pone cursi: no sé si cursi es la palabra (probablemente no, ¿quién redacta estas cosas?), pero "Loud Music" de Michelle Branch me pone el corazón directamente a sonreír.

6. Una canción que te trae malos recuerdos: "Miedo" de Dikers, por lo que representa la canción en sí. De todas formas, no son exactamente malos recuerdos, más bien intensos.

7. Una canción que te alegra demasiado: ¿Cómo de demasiado exactamente? "Sleeping in my car" de Roxette, y otras de ellos, pero sobre todo ésta.

8. Una canción que te hace llorar: "Si no estás", de Belén Arjona. También "Pensando en ti" de Mägo de Oz, pero como es una versión mejor pongo la primera.

9. Una canción que te parece aburrida: Cualquier moñada de Manolo García o cualquiera de Joaquín Sabina. No me los acerques ni con un palo.

10. Una canción que te hace reflexionar: "Allí estaremos", de Gritando en Silencio. 

11. Una canción de la que te cansaste de tanto escucharla: todos odiamos y todos amamos "I Don't Want To Miss A Thing" de Aerosmith por lo mismo, y eso es así. Y todos la cantamos cuando vemos La cosa más dulce, eso también.

12. Una canción que te encanta: "Prowler", la primera canción del primer disco de los Maiden.

13. Una canción que odias: "Another One Bites The Dust", de Queen.

14. Una canción que te haga bailar: ¡qué fácil! Hay muchas, una de ellas es ésta. 

15. Una canción que te haga cantar: no digo "Fiesta Pagana" de Mägo de Oz porque si no habrá alguien que quiera escupirme, pero digo "Molinos de Viento" que también me hace venirme arriba.

16. Una canción que no puedes sacarte de la cabeza: Hay muchas muchísimas, pero digo "Nacidos para dominar" de Parálisis Permanente porque es una de mis favoritas y aún ni la había mencionado.

17. Tu canción favorita: Habiendo mencionado a Alaska y a Parálisis, me quedaría con "Stargazer" de Rainbow, por mencionar una de tantas.

18. La última canción que escuchaste: "A Day", de Clan of Xymox.

19. ¿Estás escuchando alguna canción ahora? ¿Cuál? Ahora mismo "Melody Lane" del último disco de Uncle Acid. Muy enganchada a estos tipos, eh.

20. Una canción que todos deberían escuchar: "Stairway to Heaven" de Led Zeppelin versionada por Heart.

21. Una canción con la que tengas una historia: "I wanna be your dog" de los Stooges. Y vaya historia.

22. La canción que más veces has escuchado: si no contamos a Alaska, probablemente haya sido "Kozmic Blues" de Janis Joplin. Otra de mis más favoritas de la historia.

¡Y se acabó! Seguramente se me hayan olvidado canciones imprescindibles, pero creo que he respondido bastante bien a todo. Me he entretenido una horita y pico y ya puedo decir que he terminado mi domingo habiendo retrocedido diez años en el tiempo. Ser adolescente no estaba tan mal al fin y al cabo. 

sábado, 19 de septiembre de 2015

Los 80 no están muertos, están de parranda

Debería darme vergüenza haber dejado pasar tres meses desde la inauguración de la sección favorita de todos en este blog (la favorita de todos, lo digo yo y punto). Pero no sufráis, el ochentamizer ha vuelto, amigos. Bien, tontadas aparte, hacía bastante que no escribía por aquí y, dado que llevo un verano (¿o vida?) muy ochentero, creo que esta es una buena sección para retomar el hábito. Además, tengo que aliviar mi frustración por no haber encontrado mi talla de la camiseta que pone 80's girl del Pull&Bear. Fuck.
Ah, si queréis visitar la primera parte de la sección, es aquí.

Pues eso. ¿A quién ochentamizamos hoy? ¿A Kiko Rivera? ¿A Mariló Montero? ¿A Bustamante? ¡Qué fácil! 

Bien, una vez hecha la obligada referencia a Alaska, proseguimos. Hay que elegir a un personaje actual, y no puedo resistirme a elegir a alguno de la que, en la actualidad, es una de mis series favoritas, Sense8, de la que ansiosamente espero una segunda temporada. No me enganchaba tanto a una serie desde Sons of Anarchy, de verdad, qué maravilla. La serie trata la historia de ocho desconocidos de diferentes partes del mundo que están mentalmente (y poco a poco, emocionalmente) conectados porque todos han presenciado mediante visiones la muerte de una misteriosa mujer. La verdad es que al principio es todo raro de c..., pero vaya si engancha.

Sin duda mi personaje favorito de la serie es Nomi Marks (interpretada por Jamie Clayton), una mujer transexual que vive en San Francisco con su novia Amanita. Es bloguera política y hacker o "hacktivist", como a ella le gusta llamarse. Uno de los personajes más totales que he visto en una serie: Nomi es tenaz, dulce, valiente, ingeniosa e insultantemente guapa e inteligente. 

Y para Nomi y Amanita va esta canción. No se las puede separar, forman el bollicombo televisivo más mágico del momento. Por lo geniales que son y por todo lo que tienen y significan la una para la otra y para todos los demás, "I'll Fight Hell To Hold You", de Kiss:
"For a long time, I was afraid to be who I am, because I was taught by my parents that there’s something wrong with someone like me. Something offensive, something you would avoid, maybe even pity. Something that you could never love.....I was afraid of this parade because I wanted so badly to be a part of it. So today, I’m marching for that part of me that was once too afraid to march. And for all the people who can’t march, the people living lives like I did… Today I march to remember that I’m not just a me, but I’m also a we. And we march with Pride." -NOMI MARKS


Mi segunda persona (aunque en cierto modo, es todo un personaje) a conectar con la década dorada es Aaron Goodwin, cámara, técnico, investigador y otras muchas cosas en Buscadores de Fantasmas (Ghost Adventures), uno de mis programas favoritos de todos los tiempos. En las primeras temporadas era un gordito simpático al que siempre le tocaba pringar (véase colocar cámaras, vigilar zonas, cantar nanas a niñas fantasma, etc) en los lugares más aterradores de los edificios... y después, pues lo mismo pero más esmirriado. 
Me la he puesto muy fácil, pero también es verdad que me apetecía poner esta canción y qué mejor momento que éste. Para ti, Aaron. No te atrevas a ir a solas... o sí, hazlo por nosotros.



Había quedado en conectar el presente con el pasado, NO SÓLO canciones, pero ¡es que es lo más divertido! Intentaré en próximas entregas no ser tan monotemática y sacar a relucir otras capas igual o más bochornosas que las pintas de los Kiss en los maravillosos años ochenta. 

¡Gracias por leerme!

miércoles, 26 de agosto de 2015

10 cosas que se fueron para no volver

Son muchos los momentos en los que nos decimos "¿te acuerdas de...?". A veces son instantes, recuerdos imborrables que pasan a la posteridad por lo que simbolizaron o por cuantísimo nos marcaron. Y otras veces recordamos no sólo momentos, sino cosas. Voy a decir "cosas" en general, porque esta entrada trata acerca de aquello que el tiempo nos arrebató, bien por quedar obsoleto o bien porque, simplemente, desapareció para siempre.

1. Cabinas telefónicas

Los teléfonos móviles irrumpieron en la vida de los mortales como una droga sigilosa y penetrante para nunca más irse. Desde entonces, somos una masa de autómatas pegados a un cacho de plástico, adictos incansables con dificultades para comportarnos como humanos más allá de nuestra pantallita brillante. Las cabinas de teléfono han ido extinguiéndose y ni siquiera nos hemos dado cuenta. Aún recuerdo la primera vez que viajé a Inglaterra y sólo podía comunicarme con mi familia con una sencilla tarjetita desde una de ellas, creyendo que aquello era toda una hazaña. La tecnología nos ha puesto las cosas terriblemente sencillas.


2. Canción del verano

Recuerdo aquel pegadizo temazo (cómo no lo voy a recordar si lo ponemos en todas las cenas) que decía "El verano ya llegó, ya llegó, ya llegó, y la fiesta comenzó, comenzó, comenzó...". Semejante mierda de letra te hacía venirte arriba hasta límites que a mis doce años, no sabía ni que existían. ¿Y ahora qué tenemos? ¿A Ylenia?


3. El Club Megatrix

Los niños y preadolescentes de mi generación siempre recordaremos ese maravilloso programa mañanero en el que se reponían incansablemente episodios de Oliver y Benji, Power Rangers o Pesadillas. Además, los presentadores (aunque en la última etapa los eliminaron y pasaban solamente series) eran de lo más ñoño y entrañable que te pudieras imaginar. También nos acordamos de su equivalente en T5, El Club Disney, que molaba algo menos aunque ponía seriazas como La banda del patio o Pepper Ann.


4. Cintas de gasolinera

Las cintas de cassete desaparecieron en la nada con la entrada de los discman (los cuales yo adoraba), que se extinguieron silenciosamente para dejar paso a las descargas ilegales y a los iPod. Aunque soy muy fan de estos dos últimos, añoro con lágrimas en los ojos aquellos días en los que ir a las gasolineras y bares de carretera con tus padres era mucho más divertido.



5. Columpios de puro hierro

Los niños de los 90 y décadas anteriores crecimos partiéndonos la crisma en esas mortales mini-atracciones que poblaban los parques de las ciudades y los pueblos. Ahora, los parques infantiles están enmoquetados con materiales antibacterias y los críos no tienen ni la más remota oportunidad de llenarse de mierda ni romperse nada. Las cosas se han vuelto muy aburridas.


 6. Pantalones Adidas con cremallera

Yo era adolescente cuando esos malditos pantalones empezaron a poblar el instituto. Además, en los institutos de pueblo la gente es muy aficionada a ir en chándal, haya educación física o no. Así que los Adidas con cremallera estaban muy de moda y los había de infinidad de colores. Ah, y si llevabas la cremallera cerrada, automáticamente te convertías en un pringado. Yo tuve tres.


7. La moneda de veinte duros

Esto es estúpido, porque la peseta desapareció, y aunque nos hubiéramos opuesto hubiera desaparecido igual. Es trágico igualmente, puesto que la moneda de veinte duros era un distintivo de poder, era algo terriblemente simbólico. Se crearon incluso las tiendas de veinte duros, ¡se llamaban así! ¿Y sabéis qué? También han desaparecido.
Sea como sea, si tenías veinte duros en el bolsillo te daba para comprarte veinte gominolas, una revista, o un tupperware. Eras súper poderoso con veinte duros en el bolsillo, te podías pasar toda la tarde en la calle y aún así, traerle la vuelta a tu madre.


8. La Baticao

Que yo sepa, hace algunos años que Colacao perdió la costumbre de mandar en sus cajas grandes una coctelera, batidora, o lo que sea que pueda batir esos polvos maléficos en leche fría (porque si no, ni Rita disuelve eso). Cada año era un diseño nuevo, algo megasorprendente. En verano toca beber esa deliciosa bebida a temperatura témpano, y qué mejor manera de hacerlo que teniendo un cacharro nuevo cada vez con el que poner la cocina como un bebedero de patos. Esos condenados chismes siempre tenían fugas.


9. Friends

Fueron diez intensos años los que esta estupenda serie estuvo en pantalla. Capítulos que te hacían reír y pensar en cómo te las apañarías para poder vivir esas súper aventuras con tus colegas en un pisito en el centro de Manhattan. Sea como sea, eran sueños bonitos y, aunque no vivamos como esos seis, hemos aprendido a pasarlo bien.



10. Puntero láser

Tenía preparada esta entrada desde hace dos días y justo hoy he visto a un niño con uno que me ha fastidiado el final. Hacía años que no veía uno, supongo que por fin los prohibirían (si es que alguna vez no lo estuvieron). Sea como sea, este objeto del diablo te permitía hacer el capullo a docenas de metros de distancia. Y lo mejor venía cuando ponías cualquiera de los cabezales extra, como el de la tía en pelotas. Que me perdonen esos amados lejanos vecinos, porque las noches que les daba eran para haber querido colgarme de un puente.



Me estoy dando cuenta de que últimamente sólo hago entradas con listas de cosas. Es más divertido de redactar y más divertido de leer, seguro. No me he podido aguantar, y como últimamente estoy más nostálgica de lo habitual, se me ha ocurrido esto. Crecer y madurar significa darte cuenta de lo que se queda atrás, y ni siquiera nos percatamos de ello. Digo crecer, pero lo mío es más lo de madurar. Crecer hace mucho que dejé de hacerlo (aunque estoy convencida de que crecí de estatura hasta bien entrada la época universitaria), pero madurar lo haces todos los días.
De esta lista echo de menos el Club Megatrix, creo que es lo que más extraño. Las mañanas de fin de semana pegada a la tele eran un cúmulo de ilusión y de fantasía aunque sólo te pusieran capítulos repetidos de todo. Lo seguiría viendo si aún estuviera en antena, estoy segura. Los niños y adolescentes son los grandes olvidados en la TV de hoy en día (eso suponiendo que la TV atienda las necesidades de alguien), y los chavales pasan de Pepa Pig a Hombres, Mujeres y Viceversa.
Doy gracias por haber pertenecido a la última generación valorada por los medios de comunicación. ¿¿¿¿Y qué ha sido de la Top Disney????


jueves, 13 de agosto de 2015

12 canciones que tienes que escuchar cuando echas de menos a alguien

A todos nos ha pasado. Alguien se va, de manera temporal o definitiva, a vivir a otra parte. O alguien se va de tu vida. Pierdes a alguien, sea como sea, y también tú te sientes perdido, sin saber muy bien cómo afrontar una ausencia que, definitiva o no, duele a horrores. Bueno, queridos lectores míos, lo que quiero en esta entrada es recopilar unas cuantas canciones que nos ayuden a pasar el mal trago de la distancia mejor. La mayoría son para animar el espíritu y un poco el esqueleto, aunque seguro que se me cuela alguna un poco (poco) lacrimógena. Espero que os ayude a evadiros un poco de la dura realidad.

1. I HATE MYSELF FOR LOVING YOU (Joan Jett & The Blackhearts)
Esta canción es perfecta para cuando tienes tal adicción a alguien que hasta llegas a odiarle por ello. Vas a tu bola pero, en realidad, no puedes negarte estar colgado. ¿Estás ahí o no estás? ¿En qué quedamos? I wanna walk but I run back to you...


2. SUPERNOVA (Skunk D.F.)
Si la distancia no puede con esa unión tan "cósmica" que tenéis, esta es tu canción (calidad de vídeo un tanto mierdera, aviso).


Estaba escrito en las estrellas, somos la misma materia, pertenecemos a la luz 
Que mi interior brilla al sentir, soy una supernova si tú estas aquí


3. NO ONE LIKE YOU (Scorpions)
Me he tenido que ir y es un asco que no estés aquí. Te echo de menos y sólo quiero volver a casa. 
Just imagine you'd come through this door
You'd take all my sorrow away


4. HOME (ZZ Ward)
Escucha esta canción si sabes que, por muy lejos que esté, volverá y será como volver a tener hogar.
The world could end today, the sun could just fall,
Here in this bed we've made, we're safe from it all


5. DUERME CONMIGO (Marea)
La poesía urbana de lija y terciopelo de Marea es muy clara, no hace falta comentar nada. La voz aguardentosa de Kutxi quita los males a cualquiera.

6. LONELY IS THE HARDEST (Suzi Quatro)
Esta balada habla de la soledad de los músicos cuando están de gira. Escúchala y siéntete una verdadera estrella del rock en tu miserable nostalgia.
Look out the window at the crowded streets below
Seems everybody has someplace to go
Look in the mirror with far away eyes

Cry in silence at a wasted life


7. SMILE (Avril Lavigne)
Avril, la eterna adolescente rebelde. Esta canción tiene un estribillo que te levanta del suelo y te hace pensar "¡sonríe, que ya queda menos!". La distancia no lo es todo. Gracias, Avril.

8. HELL IS LIVING WITHOUT YOU (Alice Cooper)
Alice sólo hay uno, y no hay ninguno tan intenso como él. Te subes por las paredes y el día a día se convierte en un infierno sin salida. Ese sentimiento es esta canción. Es un "joder, duele" que te hace sacar la garra.

9. I MISS THE MISERY (Halestorm)
Si echas de menos algo que en su día echaste de más, esta canción es para ti. Somos humanos, seres extraños que disfrutamos con el dolor y con todo lo que nos hace darnos cuenta de que somos vulnerables. 
I miss the rough sex, leaves me a mess,
I miss the feeling of pains in my chest!

Miss the phone calls when it's your fault,

I miss the late nights, don't miss you at all!


10. I AM YOURS (The Adicts)
Me enternece mucho cuando los grupos punk sacan su lado sensible. A veces, sólo a veces, la sencillez y la espontaneidad del género se aprovechan de otra manera y los músicos dejan aparcadas las guitarras machaconas, tocándonos la fibra con canciones tan bonitas como esta. 

11. YOU ALWAYS BELIEVED (In This Moment)
Cuando tienes lejos a una persona a la que debes y agradeces mucho, escuchar este tema puede animarte. Puede que no le tengas ahí, pero todo lo que ha hecho por ti os mantiene cerca.

12. SOMEONE TO LOVE (Frontline)
Una balada hardrockera para pingar un poco el moco no viene nunca mal. Nadie sabe expresar mejor la nostalgia que un melenudo, eso lo saben hasta en Marte.


Doce canciones que puede ayudar a pasar los malos ratos. Algunas te animarán y otras te acompañarán en tus melancólicas noches tirado en la cama comiéndote el techo, pero todas harán que te sientas un poquito menos solo. La música siempre hace eso.