viernes, 3 de julio de 2015

Filosofía Pegamoide

No es ningún secreto el hecho de que Alaska y los Pegamoides es uno de mis grupos favoritos de todos los tiempos y, que desde mi más tierna infancia, Alaska, en cualquiera de sus digievoluciones, ha puesto la banda sonora a la mayoría de los recuerdos que tengo. Bien, adoro a Alaska, no lo puedo evitar. Piper sabe de lo que hablo:


Creo que Pegamoides fue un grupo alucinante, no se me ocurre una manera mejor para definirlo. Si hubiera nacido veinte años antes hubiera podido ser testigo directo de su ingenio y su originalidad, pero no pudo ser. Para honrar su memoria, he querido hacer algo a lo que mi cabeza (a la parte de ella que vive en la Movida Madrileña) lleva dando vueltas varios días. Sirviéndome de los títulos de algunas de sus canciones, he ideado "Los ocho principios de la Filosofía Pegamoide", ocho lecciones de vida que pueden ayudar a convertir este mundo patatero en un lugar asombroso en el que vivir. 




1. VÉRTIGO
Pegamoides se marcan en "Vértigo" una canción rápida y ramonera. Por muy cañeros que se pongan, este tema parece querer hablar de esos momentos en los que te sientes como un niño con el pijama meado, inquieto y sin poder dormir porque alguien (o algo, pero los significados ocultos en la canción sólo los saben ellos) no te deja, porque alguien te produce esa sensación tan vertiginosa que no sabes ni qué hacer con tu pellejo. Desde pequeña, escuchar esta canción hace que en mi cabeza se dibuje un gran remolino de colorines, qué curioso. 
Déjate arrastrar dentro del remolino, sufrir vértigo nunca había sido tan emocionante. 


2. HORROR EN EL HIPERMERCADO
Los primeros hipermercados llegaron a España en los años sesenta, pero al parecer no eran tan molones como los americanos, que eran los que apasionaban a los Pegamoides. La idea de que alguien pueda cometer un asesinato en un hipermercado y los restos (de Mari Pili, concretamente) aparezcan entre los congelados es... brillante. Lo cierto es que nos ahorraríamos tener que maldecir a abuelas por colarse para comprar el pan, y la sección de congelados sería más que variada. Minipunto y punto para los Pegamoides por la idea. Ni Stephen King lo hubiera hecho mejor. 




3. LA REBELIÓN DE LOS ELECTRODOMÉSTICOS
Esta fue la primera canción que escuché de Alaska en mi vida. Tenía unos siete años. Creo que ésta fue la razón por la que hoy en día soy así de friki. Como canción, para mí es una de las mejores: es pegadiza, es divertida y la historia que cuenta no podría ser más actual (al menos, a mí me encantaría que lo fuera). Que tus electrodomésticos se nieguen a trabajar y te secuestren es una idea tremenda, pero ¿os lo imagináis? Ojalá fuera cierto. Niño sin iPad, niño feliz. 




4. BOTE DE COLÓN
Una frase que se repite y Alaska marcándose unos agudos que dan ganas de matarla. ¿Y qué? "Bote de Colón" es una canción brutal, la cúspide de la sencillez, un himno. Ellos querían la fama, y dejaron al puñetero bote de Colón tan atrás que tuvieron que cambiarle el formato. Entender que la simplicidad no está reñida con la genialidad es una lección de las buenas.



5. ODIO
¿A quién no le ha pasado alguna vez?: tienes tantísimo asco a alguien que le evitas por todos los medios y aún así te lo encuentras en todas las malditas esquinas. A la prota de la canción la pasa, incluso se va a Tahití a descansar "entre palmeras", pero allí se encuentra con la misma cara otra vez. ¿Y qué le queda? Resignarse. No, no hay asesinato esta vez. Así que, si te pasa esto, no te resignes, pero intenta no odiar porque, al fin y al cabo, el asesinato está penado por la ley y oye, pues que tampoco es plan. Ponte en modo zen, a mí me funciona.



6. LA LÍNEA SE CORTÓ
Para mí, esta es una de las canciones mas siniestras de la historia. Supongo que es porque de pequeña yo entendía "la niña se cortó" y me he quedado con el trauma. Una conversación de lo más extraña y una línea que se corta. La lección que aprendemos con esta canción es que los móviles son un invento del diablo, y que si esta canción hubiera sido escrita en el siglo XXI perdería toda la gracia. Imaginémonos a Alaska enviando a Ana Curra un whatsapp diciendole: "Mejor hablamos por aquí". 


7. REDRUM
Un guiño a El Resplandor que pone la carne de gallina. "Redrum" es una historia de terror con todas las letras, un invento para el ser humano del siglo XXI, tan falto de tiempo para leer. Podemos leer la letra de esta canción y estremecernos lo mismo o más que con cualquier clásico de Stephen King. Un microrrelato para los paladares amantes de lo espeluznante más exquisitos. Consumir y gozar.


8. BAILANDO
El himno de toda una época. Muevo la pierna, muevo el pie. Pegamoides lanzaron este éxito poco antes de separarse para siempre para que Parálisis Permanente y Dinarama tomaran forma definitiva. Supongo que hay mucho de estos dos en este tema. Muévete, y si los vecinos molestan, que les den por ahí. If it's too loud, you're too old. 


domingo, 28 de junio de 2015

Golden years

Me dicen a menudo que vivo en los 80... ¡Incorrecto!, o al menos no del todo correcto. Vivo en los 70, en los 80, vivo en los 90, en los 2000s, vivo en todas las décadas más o menos recientes, pero no en la mía. Tengo muy poca fe y poco apego al mundo en el que vivo. No me gusta el presente, el ahora que vivimos me da severos dolores de riñón (Let's be nihilist!). Culturalmente hablando, se suele decir que todo está más o menos inventado, pero la única realidad que hay es que somos unos vagos del carajo. Hay expectativas, aunque sean mínimas, porque aún sigue habiendo ilusión y ganas de innovar, moldear, inventar y combinar, pero muchas menos que antes. Soy mitómana y me obsesiona todo lo que ha pasado rodando por la carretera cultural de los últimos, vamos a poner, cien años. Sí, ahora me voy más atrás, pero es que imágenes como estas sobrevuelan mi cabeza, y claro, lo de que vivo en los 80 pasa a ser un decir. Amo el siglo XX, podemos dejarlo ahí.


Yo soy EL vampiro, moderfoca

Bueno, me voy del tema. Y de la época. Esta entrada está centrada en los 80... ¡Sorpresa! Bueno, con esto pretendo demostrar una teoría. Y es que todo, señoras y señores, está conectado con esa dorada época, maravillosa década de grandes temazos y excéntricas pelis con un mínimo de dos pares de tetas y muchas luces. Cescerebrados y locos 80, ¡qué me habéis hecho!

Los 80 fueron una década sutil 
Lo que se me ha ocurrido es un entretenido experimento en el que haré una selección de dos personajes de la TV actual, series sobre todo, y los conectaré con canciones, películas, personajes o cualquier otra cosa procedente de los 80... 
Esta será la primera entrada de lo que he bautizado como el... ¡¡¡Ochentamizer!!!

El primer personaje lo he escogido porque es uno de mis favoritos en este momento: la maravillosa Piper Chapman es la protagonista de Orange Is The New Black, una de las mejores series de los últimos años. Supongo que después de los 2000s hay cosas buenas también, va, venga.


Chapman termina entre rejas porque se pasa sus años de juventud de traviesas aventuritas con su novia Alex, la cual termina siendo su compi de cárcel años después de que ambas terminen la relación y Piper se eche un nuevo prometido, Larry. Pero lo que pasa después se ve venir, y es que, como dice mi amadísima Alex, "I think that when you have a connection with someone it never really goes away, you know? You snap back to being important to each other because you still are". Te queremos, Alex.

Piper es dulce, tierna, lúcida, un poco inocente y muy ingeniosa. Un personaje que gana con las temporadas y que termina enamorando a todos. Y para prueba, temporada 3. (¡Aplausos!)


¿Y qué conexión encontramos en Piper con los 80? Me parece que esta me la han puesto muy fácil, pero no digo más, que luego me acusan de spoilear. 
Sólo hay que escuchar la canción para enlazarla con la imagen de abajo. Qué sonidos tan mágicos...
Cómo me gustan estas dos malditas...
El segundo personaje de hoy lo tengo claro. En mi top 5 de series, probablemente Sons of Anarchy estaría muy, muy arriba. Jax Teller es el Hamlet del siglo XXI, un salvaje y romántico motero que comienza siendo casi un angelito para terminar siendo el ángel vengador. 
Un chico de pueblo que sólo busca lo mejor para su familia y para su "familia", aunque las cosas terminan, como siempre, por irse de las manos.
Jackson Teller se convierte en un asesino sanguinario sin casi darse ni cuenta. La vida trae y lleva cadáveres, que si maletero para allí, que si quema este cuerpo en ese bosque de allá, lo típico. Sin embargo, Jax tiene un gran corazón, que acaba convertido en hielo cuando le arrebatan lo que más quiere. 
Para él no se me ocurre nada mejor que la versión de Parálisis Permanente del "Heroes" de David Bowie.

El Ochentamizer acaba de arrancar. Acepto sugerencias, personajes, y colaboraciones de todo tipo. Hasta la próxima, que seguro que es muy pronto. 
¡Gracias por leerme!

martes, 2 de junio de 2015

Las 10 sonrisas del Rock (parte 2)

Con anhelo me piden una continuación de aquella modesta entrada que dediqué a las mejores y más entrañables sonrisas del rock. Reconozco que se quedó bastante corta, por lo que he decidido recopilar otras tantas, aunque esta vez sin orden de ningún tipo. Hay un poco de todo, como en la anterior lista. Veamos...

MICHALE GRAVES
Michale Graves fue la voz de los Misfits en la década de los 90, componiendo algunos de los himnos de la banda, como el que dejo más abajo. Siempre me ha parecido un tipo muy simpático, no sé por qué. Ahora se mueve en solitario, y su trabajo, aunque no tan pasado de revoluciones como su paso por Misfits, sigue oliendo a horror punk que da gusto. 


RANDY RHOADS
Randy Rhoads fue guitarrista en la década de los 70 y 80. Uno de los grandes innovadores de las seis cuerdas. Formó Quiet Riot y trabajó con Ozzy Osbourne, hasta que un fatal y terriblemente estúpido accidente de avioneta acabó con su vida. Treinta años más tarde, estos riffs mantienen su memoria más que viva.



ANNEKE VAN GIERSBERGEN
Anneke es uno de los ángeles del mundo del rock. Con su grupo The Gathering grabó varios discos, inolvidables y oscuretes, y posteriormente colaboró con grupos como Within Temptation o Moonspell. Ahora, en solitario, se acerca a sonidos más alternativos. Sea como sea, es magnífica.


GAAHL
Kristian Eivind Espedal, más conocido como Gaahl, fue vocalista de Gorgoroth, una de las bandas cumbre del TNBM. Es, o era, uno de los tipos malos de la escena blackmetalera noruega, o eso nos quiere hacer creer él. Viéndole en instantáneas tan inolvidables como esta, a mí más bien me recuerda a Enrique Pastor. Pero cuidadín...


JAN KUEHNEMUND
Jan fue una gran guitarrista y la fundadora de una de mis bandas favoritas, Vixen. Su sonrisa es una de esas que están pero no están. Hace dos años perdió la batalla contra el maldito cáncer. Jan sonreía siempre con la mirada, que es algo mucho más difícil. A ella le debemos himnos como este:



FRANK 
Frank es la personificación de lo que coloquialmente se conoce como "tío guay". Es el guitarra rítmica de Mägo de Oz, que solía ser una de mis bandas de cabecera. Me he cansado un poco de las tontadas de Txus y de aguantar que un grupo entero cargue con las ideas de olla de su supuesto líder, así que ya no es de cabecera, not anymore. Sigo deleitándome con los discos de antaño, son parte de mí y son los discos de mi juventud. Ellos, y la sonrisa y los dos besos de Frank en la firma del Gaia II cuando tenía 17 años.



SANDY WEST 
Sandy fue la batería y cofundadora de la banda de chicas más importante de los 70, y me atrevería decir que de la historia, The Runaways. Su sonrisa brillaba de ilusión y de pasión. Hace nueve años nos dejó, pero esa manera de aporrear los bombos es eterna. Imposible olvidarla.



LZZY HALE
Conocí a Halestorm por pura casualidad. En el facebook de Gibson había un enlace a un vídeo de unos chicos que al parecer usaban una de sus guitarras. Era Lzzy Hale la que lo hacía. Voz y guitarra de una de las bandas del momento, la incluyo en la lista por varias razones, y  es que, creo firmemente que es una de las promesas del metal femenino. La evolución en los tres discos de estudio que llevan editados, es brutal como poco. Gran voz, gran guitarrista, y tiene una sonrisa que quita el hipo. Amemos todos a Lzzy.



PETER CRISS
Peter, más conocido por la lectora más asidua a este blog como Helen, fue el batería de Kiss es sus mejores años. Mitad hombre, mitad gato, este tipo es el compañero ideal tanto para irte de conciertos como para tomarte un té en casa de tu tía Paquita. Te queremos, Gatomán.




NATHAN EXPLOSION
Nathan nunca sonríe, pero cuando lo hace, es BRUUUUUTAL, como todo en él. Le amamos, y aunque sea un personaje de ficción, es mucho más metal y más real que algunos que yo me sé. 



Hace rato que he perdido la cuenta, pero si no he calculado mal, esta era la décima sonrisa de hoy. Me he dejado algunas en el tintero, así que contad con una tercera parte de esta recopilación de bonitos dientes y de grandes momentos. Porque cuando el rock sonríe, chicos, el mundo es más bonito.

sábado, 11 de abril de 2015

Muñecos y payasos

Cuando zambullo la cabeza en mi disco duro (en uno de los tres que tengo...de momento) doy gracias al dios de la serie B de que exista kickass.to  y, de vez en cuando, le dedico unos rezos en forma de hora y media de admiración absoluta a la pantalla de mi ordenador, embobada con las inolvidables maravillas que en él me encuentro. Tengo especial cariño a una de las carpetas que guardo en mi supercarpeta "pelis". Este cofre virtual del tesoro lleva por nombre "Terror y viejunadas varias" y contiene terror, terror viejuno, viejunadas que no dan terror ni provocan nada más que unas buenas carcajadas o algún que otro susto light e interminables sagas. Clasicazos varios, vamos.
Bien, me apetece hablaros de dos de las joyas con las que he tenido el placer de verme las caras últimamente. Dos películas de finales de los ochenta que enganchan por su argumento y emocionan al espectador, demostrando que con muy poco puedes conseguir grandes cosas.

Estoy lista, dámelo todo.
La primera lleva por título Dolls (1987), en español Dolls: La casa de los muñecos diabólicos (nos gusta dejar las cosas claras, por si acaso). Me encanta el poster de la película, tengo que confesarlo. 


La película cuenta la historia de seis personas (un matrimonio, una niña, dos chicas punkies y un gordito simpático), que llegan a un caserón muy victoriano, muy lóbrego y muy en medio del bosque, donde se resguardan de una fuerte tormenta que les hace arrepentirse de no haberse tomado el Actimel por la mañana. Los dueños son una pareja de ancianos, los Hartwicke, que dedican su vida a su gran pasión, el diseño y construcción de todo tipo de muñecos. Judy queda maravillada con todo lo que ve, su inocencia infantil le permite admirar a las pequeñas criaturas con respeto y con toda la credibilidad del mundo. También Ralph, el gordito previamente mencionado, se muestra bastante interesado por todo aquel mundo de fantasía. A pesar de ser adulto, su niño interior le permite disfrutar de su estancia en la casa junto a su nueva amiga, aunque sólo momentáneamente.


Ralph es el único que escucha a Judy cuando la niña se empieza a dar cuenta de que algo extraño ocurre con los muñecos. Vamos, que una de las punkies sea arrastrada a lo largo del pasillo envuelta en sangre en mitad de la noche igual un tanto extraño sí que es...
La historia está montada sobre ocho personajes totalmente estereotipados. Tenemos a la criatura inocente (Judy), a su padre (David, calzonazos profesional) y a su madrastra, a la que odia, y con razón (Rosemary). Por otro lado, tenemos al simpático Ralph, que trae consigo a dos autoestopistas, las punkies (Isabel y Enid), que no tienen otro propósito que robar todo lo que se les ponga por delante. Y por último, tenemos al matrimonio Hartwicke, unos anfitriones modelo tan encantadores como siniestros. 

Disfrutad de los ochenta mientras podáis, bitches
Cariño, hoy estás muy...

Ven hija, ven
Intuíamos al ver el cartel de Dolls que, efectivamente, los muñecos iban a ser un poco hijos de...Satanás (y si no, el título en español ya nos saca de dudas). Pues bien, los pequeños diablillos se cuelan en todas las habitaciones cargándose a todo lo que pillan. Bueno, no del todo. ¿Y quién sobrevive? Os invito a verla.
Hay una lección muy valiosa que nos queda después de ver esta película. Siempre es necesario que nos refresquen la memoria, pues es algo que solemos olvidar: recuerda que la inocencia es buena, que hay que tener ilusión y no dejar de creer nunca. No existen los espejismos si crees en ti y crees en lo que tienes alrededor. Y que si, aun teniendo docenas de muñecos asesinos delante sigues sin tener muy claro que todo eso pueda ser verdad, es que eres un poco tonto.
Judy creía. 
Hasta ahí puedo leer.

Quieeeeerenoooos

A decir verdad, Dolls daba mal rollo de verdad. No puedo decir lo mismo, sin embargo, de la segunda película que he prometido. Los muñecos del Averno nacieron un año antes que yo, y los payasos asesinos del espacio exterior llegaron a la Tierra el mismo año que servidora.

Killer Klowns from Outer Space (en español, Los payasos asesinos del espacio exterior), es una película de 1988 protagonizada por un grupo de payasos que llegan del espacio y acampan en la Tierra (concretamente en un pueblecito estadounidense llamado Crescent Cove) con el único fin de cargarse a tantos humanos como les permitan sus pistolas de algodón de azúcar. El título de esta no deja lugar a grandes dudas acerca del argumento. 


Lo que primero llama la atención de esta peli es su genial banda sonora, a cargo de los Dickies. Recomendable temazo, hilarante y brillante.


Volviendo a la historia, pues...tampoco hay mucho que decir. Los payasos invaden el pueblo y se cargan a la mitad de la población. Pero ¡son payasos!, las criaturas más espeluznantes del mundo de la risa, siniestros como una lápida sin dueño, como morir mientras sueñas, divertidos y salvajes como ¡joder! ¡divertidos como payasos! Son geniales, unos geniales y cómicos asesinos.
Unas cuantas parejitas de veinteañeros hacen manitas (intento adaptar el lenguaje a los ochenta) en una colina llamada "Top of the World", a las afueras del pueblo, cuando algo brillante pasa surcando el cielo. Lo cierto es que brilla mucho, y Mike y Debbie, una de las felices parejas, lo confunden con el cometa Halley. Creen que ha caído cerca, y salen a buscarlo. Pero Mike y Debbie no encuentran ningún cometa, sólo una carpa de circo en medio del bosque.

Debbie, creo que me he hecho pis encima
Lo que se encuentran dentro de la carpa (afirmativo, en todas las películas de terror hay algún tonto, y en esta hay dos) es todo un mundo de pasadizos muy coloridos, salas con cadáveres colgando del techo cual jamones (como una reunión de Metapods, pero envueltos en algodón de azúcar y rellenos de muerte) y ascensores que suben y bajan a Dios sabe dónde. 
Y, como todos los tontos tienen suerte, pues escapan. Pero luego viene lo mejor, cuando los payasos se van al pueblo a hacer de las suyas. Os invito a que veáis esta escena (o al menos los primeros 40 segundos) para que comprobéis por qué es imposible odiar a estos psicópatas del espacio exterior. 


Y otra tronchante escena. En serio, que me dejen adoptar a uno.


Al final, la valiente parejita de enamorados, junto con la inestimable ayuda del poli bueno exnovio de Debbie (también hay un poli malo, pero a diferencia de la pequeña Judy, no cree y...acaba mal) y un par de amigos consiguen expulsar a los payasos del planeta. Aunque no nos quedamos muy convencidos. Sin embargo, durante su estancia en el pueblecito, se cargan a unos cuantos, ya sea a tartazos, envolviéndoles en algodón de azúcar, o en accidentes automovilísticos, entre otros (prometo que es el último):



Dolls y Killer Klowns from Outer Space son dos maravillas del séptimo arte y del género de terror. Desde la perspectiva que me da el siglo XXI, no puedo hacer otra cosa que alabar ambas películas por su ingenio, y a sus directores (Stuart Gordon y Stephen Chiodo, respectivamente) por su ilusión y sus ganas de crear joyas inmortales con poquito dinero. 

En las dos películas encuentro un serio problema en los personajes adultos. ¿Qué les pasa? (no sé si debo incluirme ya dentro o esperar...). ¿Tanto nos cuesta creer en lo increíble? A mí me cuesta, he de reconocerlo, aunque no siempre. Somos tan tercos que forjamos un halo de vulnerabilidad a nuestro alrededor. Si no creo en ti, seguro que no me haces daño. 
Al final, los seres más dulces y afables nos acaban poniendo los pelos de punta. Tenemos miedo de los payasos y de los muñecos porque hemos olvidado al pequeño tonto que llevamos dentro, y somos incapaces de creernoslos, sin más, como lo que son. Seres de colores, blanditos, y mansos que reparten amor. 


Y de regalo...¡trailers, trailers, trailers!




sábado, 14 de febrero de 2015

Amor, mucho amor


Hoy es un día para celebrar el amor, y ¿qué mejor manera de hacerlo que recopilando algunas canciones que lo hagan en mi lugar? San Valentín es un día idóneo para hartarte a inhalar power ballads, comer galletitas de chocolate y fresa y deslizarte bajo la manta con ese alguien a quien tanto te gusta apachurrar a diario (si lo tienes, y si no, siempre puedes sustituir las galletas por unas latas de cerveza). 
He aquí una lista con los mejores baladones lacrimógenos de...¡os lo habíais creído!
Hoy no habrá Scorpions, ni Nothing else matters, ni cosas que se le parezcan demasiado. La selección de ahí abajo no habla de unicornios ni de "cómo lloro cuando te vas" ni de "me has dejado el corazón hecho un guiñapo, ya te vale". Bueno, sí pero no. Resumiendo, hoy en Villa Texas celebramos un día más LeFanuiense y no tan Ricense (¡patapachún...!).

Veamos...

De acuerdo, si alguien conoce algo más intenso y profundo que Draconian, que me lo diga. No, mejor que no se moleste, total, para lo que me va a importar su opinión de m*****... 
Y, es que, ¿a quién puede no caérsele la mandíbula al suelo y las lágrimas como cascadas si le susurran al oído...? 
"Oh, how I feel you in every single detail,
As you lurk inside my troubled dreams
There is no hope as long we walk this Earth,
But you should know my universe screams,
It screams for you"

Vale, había dicho que nada de lamentaciones, pero puede, y sólo puede, que sea lo único que vaya a haber. The Sins Of Thy Beloved era una bandaza, de esas underground, de espíritu apesadumbrado y que sudan melancolía por cada poro de su piel blancuzca.  No sé qué fue de ellos, pero su segundo y último disco salió hace ahora quince años. A mí me dan miedo, y mírenles...son taaaan de finales de los noventa, ¿verdad?


Y ellos no son muy de lamentaciones, nadie les ha dejado hechos un guiñapo. TSOTB son mucho más oscuros que eso, ellos son más de estar hechos un fucking laaaaake of sooorrow...

Lo único malo de ser tan tétrico es que la posibilidad de desteñir acecha en cada esquina. Eso les ha pasado a muchos grupos, y entre ellos están los antañamente doomeros Lacrimas Profundere. Una preciosa canción de su proceso de "pérdida de color", es esta "Adorer and Somebody", que aún tiene la fuerza de supurar una terrible tragedia entre sus doloridas notas...("and when you weep I understand what you mean to me...")





The Gathering es una de las bandas más auténticas que conozco, sobre todo durante la época en la que contaban con la voz de la maravillosa Anneke Van Giersbergen, a quien idolatro, pero mucho. La pesadumbre que llevan por sello todas y cada una de sus canciones es mágica, y aún siendo otro de esos grupos que ha mutado a través de los años (pocas bandas de doom no lo hacen), la oscuridad no les ha abandonado jamás. 
Aquí dejo una joyita que tiene nada más y nada menos que veinte años. Me ha encantado un comentario que tiene este vídeo: "she breaks a heart and she melts a heart with a song, and a smile"





Por Youtube pululan cientos de vídeos con la típica canción melancólica acompañada de las típicas imágenes góticas cutres del típico grupete de melenudos góticos con chica guapa al frente, cuya voz de angelito hace las delicias de adolescentes góticos incomprendidos. No sé si es gramaticalmente correcto meter tantas veces la palabra "gótico" en una frase, pero espero que se haya entendido el concepto. Reconozco que hace varios años tuve mi época de escuchar metal gótico sinfónico (nórdico, a ser posible) a maza, la cuál aún persiste, lo quiera o no. Elis era una de aquellas bandas que te tocaban tu corazón de post-adolescente, con la dulce voz de Sabine Dünser al mando y ese precioso piano como telón de sus discos. Poco después de empezar a escuchar a estos chicos, en 2006, Sabine falleció a causa de una hemorragia cerebral, con tan sólo veintinueve años. Aunque decidieron seguir y buscar nueva cantante para honrar la memoria de Sabine, no parece haberles ido demasiado bien y, hasta donde yo sé, ahora mismo no se encuentran en activo. 
Ésta era una de las canciones de Elis que más me gustaban. Aunque no era ni mucho menos uno de mis grupos favoritos del género, estas cosas se quedan clavadas como una espinita. Sabine me caía especialmente bien, no sé por qué...




Estamos llegando al final de la lista, pero no podía irme sin incluir a los reyes del dolor y de la intensidad doomera por excelencia, My Dying Bride. El arte de estos muchachos ingleses va mucho más allá de las modas, los atuendos negros y el eyeliner, no hay mucho que decir, ya que, con tan sólo nombrarlos, la piel se me eriza. Si os disponéis a escuchar la canción, darle un poco de volumen porque está un tanto bajo.
You are heaven sent...
Hay muy pocos como ellos.




Antes de llegar a la última canción, la cuál tengo clara desde el comienzo, siento la necesidad de incluir a otras de mis bandas favoritas en lo que se refiere al terreno death-doom, Swallow The Sun. Creo que el riff de esta canción es mi favorito de la historia de la música, me apasiona y me emociona. La letra habla acerca de la amante perdida, de la muerte, del dolor. Son sus temas predilectos, por otro lado. 




Estuve años obsesionada, esperando noticias de una banda que estuvo desaparecida mucho tiempo, si es que alguna vez llegó a aparecer realmente. Un puñado de demos hicieron las delicias de los seguidores de Embellish, cuyo cantante, David Gohé, había formado una banda paralela, esta vez con letras en español, y cuya música era bastante más triste y atrayente (para mi gusto) que la de su banda principal. Era el año 2004 (más o menos) y Romanthica cesó su actividad (insisto, si es que la hubo de verdad en algún momento), dejando unas cuantas canciones desperdigadas por la red y sin dar más señales de vida hasta hace unos dos años, cuando anunciaron que por fin se lo iban a tomar en serio y sacarían disco. Y lo hicieron. Un maravilloso disco de metal oscurete (aunque he de reconocer que las demos eran mucho más puras) en español vio la luz después de la larga espera, nada más y nada menos que con la colaboración en una de sus canciones de la mismísima Liv Kristine, que es bastante colega suya. 
La que incluyo aquí es "Al final", una de las demos que me tuvo intrigada tanto tiempo. Aquí está la versión mejorada del LP.




El romanticismo tiene tantas caras como queramos verle. Supongo que a veces es más fácil escuchar el manido "Still loving you" y empastelarte los oídos a baladazos que sentarte a mirar a la tristeza a los ojos y contemplar el amor desde una perspectiva compleja, pero a la vez más natural. Al fin y al cabo, somos humanos, débiles y vulnerables a las palabras, a la magia y a la tristeza de cada momento. No somos robots. 
Creo que éstas son algunas de las canciones de mi vida (al menos de los últimos diez años de ella). Lo que transmiten todas ellas es tan tan puro que, en muchas ocasiones, las bandas abandonan parte de esa esencia por el camino para abrazar otros sonidos. Quizá sea para aliviar las pesadillas, ¿no? No puede ser bueno ser tan maravillosamente intenso todos los días de tu vida, aunque con ello puedas hacer felices a los demás.

Feliz San Valentín.

viernes, 13 de febrero de 2015

¿Regreso?

Llegados a estas alturas, supongo que tengo poca credibilidad cada vez que asomo la nariz por aquí. No diré que he vuelto, porque no me lo creo ni yo, aunque he prometido actualizar y sí, aquí estoy. Un año y medio después de la última entrada, han pasado tantas cosas que es difícil poner al día este pequeño rincón. Supongo que lo más destacable, como siempre, son las personas. Las personas que han llegado, maravillosas. Una de las personas más importantes de mi vida me dejó. Supongo que la vida es así, los días y los meses siguen pasando, y cada momento agrio, cada segundo feliz, quedan atrás, cada vez más lejos, pero no se van. Nunca pueden. Si algo te desgarra o te acaricia las tripas lo suficientemente fuerte, la sangre gotea, a borbotones o a gotitas, hasta el último día. Y das las gracias porque así sea.

Gracias eternas a la persona que está detrás de esta entrada. 

Mirémonos en el espejo
y seamos felices. 



domingo, 22 de septiembre de 2013

got so much to die for, but even more to live...

Cargas en tu espalda un saco de vivencias de sabor variado, sabrosas y delicadas.


No necesito volver a mencionar tu sonrisa, tu auténtico sello. Tu trabajo te costó que así fuera, de eso estoy segura.


Hay tanto rock ahí fuera que a veces olvidamos el significado del añorado término rock & roll.


Gracias por haber estado ahí para recordarnos que es necesario vivir, y lo más importante, hacerlo siempre lo más intensamente posible. Si haces algo, intenta que sea al doscientos por cien. Y lucha.


Siempre tan fuerte.Siempre tan sensible.La leyenda sigue, y sigue, y seguirá siempre.Gracias, Joan.


Feliz 55 cumpleaños.


“Girls have got balls. They're just a little higher up that's all.” Joan Jett


martes, 17 de septiembre de 2013

Las 10 sonrisas del rock

El rock, esa morada de corazones solitarios, de almas atormentadas, un agujero donde  la escoria más apestosa de la sociedad se esconde. Los marginados musicales, el ruido que mece las cunas de los desheredados. Una chupa de cuero parece ser el disfraz más adecuado, y si va acompañada de unas cuantas tachuelas o pinchos, botarracas y unas buenas gafas de sol para disimular los efectos de la resaca de las veintisiete cervezas que te tomaste anoche, mucho mejor.

No los temas, no vienen a por ti aunque tú vayas a por ellos sin descanso. Son gente tranquila, y aunque a veces vociferen sin mostrar compasión alguna por nuestros tímpanos, son en general talentosos, dueños de sueños que van más allá de lo que tú entiendes por buena música. Son cazadores de latidos, nos roban la calma y te la escupen convertida en unos buenos acordes y unos cuantos versos de poeta callejero.
Son gente corriente, y comen, lloran, duermen (aunque menos que tú, probablemente), hacen el amor (más que tú, probablemente), sueñan por las noches, leen y sonríen. Sí, también sonríen, ¿qué te parece?

He decidido retomar el blog por enésima vez con una selección de mis diez sonrisas favoritas del mundo del rock. Como siempre, admito nuevas ideas y aportaciones aunque sé que mis entradas nacen destinadas al fracaso más absoluto. No obstante, si alguien lee esto, ¡vamos, nos seáis tímidos! Empezamos...

10. Lemmy Kilmister

La cara de Lemmy es la cara del auténtico "golfo cierrabares". No es fácil verle sonreír, pero no porque sea un tipo serio, ni el típico tío duro del rock; simplemente, sonréir es demasiado cansado, y'know?
Para más info, visualizar este vídeo (mínuto 0:21): http://www.youtube.com/watch?v=j2IyX5LXGyg

9. Zakk Wylde


Es fácil encontrar fotos de un jovencito Zakk en modo risueño, pero no actuales. Ahora, unos cuantos años después, nada ha cambiado salvo su barba y su melena vikingas, amén de algunos músculos que ni él mismo sabía que existían cuando esta foto fue tomada. De cualquier modo, estar fuertote le facilita las cosas cuando las manos le rompen a sangrar en directo. Zakk es pasión, sensibilidad y grandiosidad a la guitarra. Uno de los grandes de las seis cuerdas.


8. Varg Vikernes

He sido siempre muy fan de esta foto. Varg Vikernes es el marido que todo padre querría para su hijita. En esta foto, Varg muestra una dulce sonrisa a la camara durante un juicio, en el cuál fue condenado a dieciséis años de cárcel por el asesinato de uno de sus compañeros de banda. Su historial está repletito de apetecibles sorpresas como la quema de iglesias, y ya de últimas, terrorismo. Para cualquier interesado en esta joya del black metal, hay mucha información en la red. Como lo cortés no quita lo valiente, he de decir que este sujeto es un grande en el terreno musical, si no, no estaría en la lista. Burzum, su proyecto post-Mayhem, es una delicia orgiástica para los amantes del black metal ambiental.

7. Nicko McBrain

Lo que pasa con el batería de Iron Maiden es todo lo contrario que con los anteriores de la lista, ¡es muy difícil encontrar una foto en la que no sonría! Y que siga así por muchos años más. Olé tu arte Nicko. 

6. Rulo

Admiro mucho a este caballero, y una de las razones es que en el fondo creo que somos almas gemelas. Un cordero con piel de lobezno que hace música con el corazón en la mano, apretujándolo y acariciándolo con igual intensidad. Nunca sonríe (esta foto es una excepción), y siempre conserva una expresión de tristeza en los ojos que me parece más expresiva que cualquier sonrisa.

 5. Eduardo Benavente

Aunque no creo que hagan falta palabras a estas alturas para él, diré que esta foto siempre me llamó la atención. El contraste solana-vampiro me parece brutal, como si se fuera a convertir en polvo si camina mucho rato por ese lugar. Fue y siempre será inigualable.

 4. Janis Joplin

Lo que Janis me transmite es "Nací cuarenta y pico años antes que tú, me iré rápido, muy rápido. No obstante, voy a hacerte suspirar, tranquilizarte, ganarme tu amor con estas canciones. Aquí las tienes. Te quiero". Y yo a ti, Janis.

3. Kurt Cobain

Kurt era la sonrisa muda del grunge, el corazón que latía más rápido y que quiso más deprisa. Sus ojos cansados mostraban lo mismo, un espíritu rebelde y depresivo que se quemó demasiado pronto.

2. Ronnie James Dio

Ronnie era y será siempre uno de los padres del heavy metal, y su sonrisa, una de las más optimistas, alentadoras y mágicas que he visto en mi vida. Los amantes de este tipo de música le recordarán siempre así, y seguro que esté donde esté, sigue sonriendo para todos nosotros.

1. Joan Jett



En estos tiempos de crisis en los que me planteo mi futuro como la fanática que he sido siempre de Alaska, Joanie ha sido (aunque he de decir que lo era antes) cobijo en este mundo esclavo de melomanía y mitomanía en el que vivo. Joan Jett es un ejemplo de perseverancia y valentía, de calidez y sobre todo, de calidad. No tengo para ella nada más que palabras de admiración, aunque me quedo muda al escucharla, es así. 



Bonito popurrí, ¿eh? No están todos los que son, aunque todos los que están, están por algo. No son tan malos, te lo dije. Ellos también tienen miedo, y frío, y se sienten solos, como tú. Y sonríen, a pesar de todo, siempre sonríen.