sábado, 11 de abril de 2015

Muñecos y payasos

Cuando zambullo la cabeza en mi disco duro (en uno de los tres que tengo...de momento) doy gracias al dios de la serie B de que exista kickass.to  y, de vez en cuando, le dedico unos rezos en forma de hora y media de admiración absoluta a la pantalla de mi ordenador, embobada con las inolvidables maravillas que en él me encuentro. Tengo especial cariño a una de las carpetas que guardo en mi supercarpeta "pelis". Este cofre virtual del tesoro lleva por nombre "Terror y viejunadas varias" y contiene terror, terror viejuno, viejunadas que no dan terror ni provocan nada más que unas buenas carcajadas o algún que otro susto light e interminables sagas. Clasicazos varios, vamos.
Bien, me apetece hablaros de dos de las joyas con las que he tenido el placer de verme las caras últimamente. Dos películas de finales de los ochenta que enganchan por su argumento y emocionan al espectador, demostrando que con muy poco puedes conseguir grandes cosas.

Estoy lista, dámelo todo.
La primera lleva por título Dolls (1987), en español Dolls: La casa de los muñecos diabólicos (nos gusta dejar las cosas claras, por si acaso). Me encanta el poster de la película, tengo que confesarlo. 


La película cuenta la historia de seis personas (un matrimonio, una niña, dos chicas punkies y un gordito simpático), que llegan a un caserón muy victoriano, muy lóbrego y muy en medio del bosque, donde se resguardan de una fuerte tormenta que les hace arrepentirse de no haberse tomado el Actimel por la mañana. Los dueños son una pareja de ancianos, los Hartwicke, que dedican su vida a su gran pasión, el diseño y construcción de todo tipo de muñecos. Judy queda maravillada con todo lo que ve, su inocencia infantil le permite admirar a las pequeñas criaturas con respeto y con toda la credibilidad del mundo. También Ralph, el gordito previamente mencionado, se muestra bastante interesado por todo aquel mundo de fantasía. A pesar de ser adulto, su niño interior le permite disfrutar de su estancia en la casa junto a su nueva amiga, aunque sólo momentáneamente.


Ralph es el único que escucha a Judy cuando la niña se empieza a dar cuenta de que algo extraño ocurre con los muñecos. Vamos, que una de las punkies sea arrastrada a lo largo del pasillo envuelta en sangre en mitad de la noche igual un tanto extraño sí que es...
La historia está montada sobre ocho personajes totalmente estereotipados. Tenemos a la criatura inocente (Judy), a su padre (David, calzonazos profesional) y a su madrastra, a la que odia, y con razón (Rosemary). Por otro lado, tenemos al simpático Ralph, que trae consigo a dos autoestopistas, las punkies (Isabel y Enid), que no tienen otro propósito que robar todo lo que se les ponga por delante. Y por último, tenemos al matrimonio Hartwicke, unos anfitriones modelo tan encantadores como siniestros. 

Disfrutad de los ochenta mientras podáis, bitches
Cariño, hoy estás muy...

Ven hija, ven
Intuíamos al ver el cartel de Dolls que, efectivamente, los muñecos iban a ser un poco hijos de...Satanás (y si no, el título en español ya nos saca de dudas). Pues bien, los pequeños diablillos se cuelan en todas las habitaciones cargándose a todo lo que pillan. Bueno, no del todo. ¿Y quién sobrevive? Os invito a verla.
Hay una lección muy valiosa que nos queda después de ver esta película. Siempre es necesario que nos refresquen la memoria, pues es algo que solemos olvidar: recuerda que la inocencia es buena, que hay que tener ilusión y no dejar de creer nunca. No existen los espejismos si crees en ti y crees en lo que tienes alrededor. Y que si, aun teniendo docenas de muñecos asesinos delante sigues sin tener muy claro que todo eso pueda ser verdad, es que eres un poco tonto.
Judy creía. 
Hasta ahí puedo leer.

Quieeeeerenoooos

A decir verdad, Dolls daba mal rollo de verdad. No puedo decir lo mismo, sin embargo, de la segunda película que he prometido. Los muñecos del Averno nacieron un año antes que yo, y los payasos asesinos del espacio exterior llegaron a la Tierra el mismo año que servidora.

Killer Klowns from Outer Space (en español, Los payasos asesinos del espacio exterior), es una película de 1988 protagonizada por un grupo de payasos que llegan del espacio y acampan en la Tierra (concretamente en un pueblecito estadounidense llamado Crescent Cove) con el único fin de cargarse a tantos humanos como les permitan sus pistolas de algodón de azúcar. El título de esta no deja lugar a grandes dudas acerca del argumento. 


Lo que primero llama la atención de esta peli es su genial banda sonora, a cargo de los Dickies. Recomendable temazo, hilarante y brillante.


Volviendo a la historia, pues...tampoco hay mucho que decir. Los payasos invaden el pueblo y se cargan a la mitad de la población. Pero ¡son payasos!, las criaturas más espeluznantes del mundo de la risa, siniestros como una lápida sin dueño, como morir mientras sueñas, divertidos y salvajes como ¡joder! ¡divertidos como payasos! Son geniales, unos geniales y cómicos asesinos.
Unas cuantas parejitas de veinteañeros hacen manitas (intento adaptar el lenguaje a los ochenta) en una colina llamada "Top of the World", a las afueras del pueblo, cuando algo brillante pasa surcando el cielo. Lo cierto es que brilla mucho, y Mike y Debbie, una de las felices parejas, lo confunden con el cometa Halley. Creen que ha caído cerca, y salen a buscarlo. Pero Mike y Debbie no encuentran ningún cometa, sólo una carpa de circo en medio del bosque.

Debbie, creo que me he hecho pis encima
Lo que se encuentran dentro de la carpa (afirmativo, en todas las películas de terror hay algún tonto, y en esta hay dos) es todo un mundo de pasadizos muy coloridos, salas con cadáveres colgando del techo cual jamones (como una reunión de Metapods, pero envueltos en algodón de azúcar y rellenos de muerte) y ascensores que suben y bajan a Dios sabe dónde. 
Y, como todos los tontos tienen suerte, pues escapan. Pero luego viene lo mejor, cuando los payasos se van al pueblo a hacer de las suyas. Os invito a que veáis esta escena (o al menos los primeros 40 segundos) para que comprobéis por qué es imposible odiar a estos psicópatas del espacio exterior. 


Y otra tronchante escena. En serio, que me dejen adoptar a uno.


Al final, la valiente parejita de enamorados, junto con la inestimable ayuda del poli bueno exnovio de Debbie (también hay un poli malo, pero a diferencia de la pequeña Judy, no cree y...acaba mal) y un par de amigos consiguen expulsar a los payasos del planeta. Aunque no nos quedamos muy convencidos. Sin embargo, durante su estancia en el pueblecito, se cargan a unos cuantos, ya sea a tartazos, envolviéndoles en algodón de azúcar, o en accidentes automovilísticos, entre otros (prometo que es el último):



Dolls y Killer Klowns from Outer Space son dos maravillas del séptimo arte y del género de terror. Desde la perspectiva que me da el siglo XXI, no puedo hacer otra cosa que alabar ambas películas por su ingenio, y a sus directores (Stuart Gordon y Stephen Chiodo, respectivamente) por su ilusión y sus ganas de crear joyas inmortales con poquito dinero. 

En las dos películas encuentro un serio problema en los personajes adultos. ¿Qué les pasa? (no sé si debo incluirme ya dentro o esperar...). ¿Tanto nos cuesta creer en lo increíble? A mí me cuesta, he de reconocerlo, aunque no siempre. Somos tan tercos que forjamos un halo de vulnerabilidad a nuestro alrededor. Si no creo en ti, seguro que no me haces daño. 
Al final, los seres más dulces y afables nos acaban poniendo los pelos de punta. Tenemos miedo de los payasos y de los muñecos porque hemos olvidado al pequeño tonto que llevamos dentro, y somos incapaces de creernoslos, sin más, como lo que son. Seres de colores, blanditos, y mansos que reparten amor. 


Y de regalo...¡trailers, trailers, trailers!




sábado, 14 de febrero de 2015

Amor, mucho amor


Hoy es un día para celebrar el amor, y ¿qué mejor manera de hacerlo que recopilando algunas canciones que lo hagan en mi lugar? San Valentín es un día idóneo para hartarte a inhalar power ballads, comer galletitas de chocolate y fresa y deslizarte bajo la manta con ese alguien a quien tanto te gusta apachurrar a diario (si lo tienes, y si no, siempre puedes sustituir las galletas por unas latas de cerveza). 
He aquí una lista con los mejores baladones lacrimógenos de...¡os lo habíais creído!
Hoy no habrá Scorpions, ni Nothing else matters, ni cosas que se le parezcan demasiado. La selección de ahí abajo no habla de unicornios ni de "cómo lloro cuando te vas" ni de "me has dejado el corazón hecho un guiñapo, ya te vale". Bueno, sí pero no. Resumiendo, hoy en Villa Texas celebramos un día más LeFanuiense y no tan Ricense (¡patapachún...!).

Veamos...

De acuerdo, si alguien conoce algo más intenso y profundo que Draconian, que me lo diga. No, mejor que no se moleste, total, para lo que me va a importar su opinión de m*****... 
Y, es que, ¿a quién puede no caérsele la mandíbula al suelo y las lágrimas como cascadas si le susurran al oído...? 
"Oh, how I feel you in every single detail,
As you lurk inside my troubled dreams
There is no hope as long we walk this Earth,
But you should know my universe screams,
It screams for you"

Vale, había dicho que nada de lamentaciones, pero puede, y sólo puede, que sea lo único que vaya a haber. The Sins Of Thy Beloved era una bandaza, de esas underground, de espíritu apesadumbrado y que sudan melancolía por cada poro de su piel blancuzca.  No sé qué fue de ellos, pero su segundo y último disco salió hace ahora quince años. A mí me dan miedo, y mírenles...son taaaan de finales de los noventa, ¿verdad?


Y ellos no son muy de lamentaciones, nadie les ha dejado hechos un guiñapo. TSOTB son mucho más oscuros que eso, ellos son más de estar hechos un fucking laaaaake of sooorrow...

Lo único malo de ser tan tétrico es que la posibilidad de desteñir acecha en cada esquina. Eso les ha pasado a muchos grupos, y entre ellos están los antañamente doomeros Lacrimas Profundere. Una preciosa canción de su proceso de "pérdida de color", es esta "Adorer and Somebody", que aún tiene la fuerza de supurar una terrible tragedia entre sus doloridas notas...("and when you weep I understand what you mean to me...")





The Gathering es una de las bandas más auténticas que conozco, sobre todo durante la época en la que contaban con la voz de la maravillosa Anneke Van Giersbergen, a quien idolatro, pero mucho. La pesadumbre que llevan por sello todas y cada una de sus canciones es mágica, y aún siendo otro de esos grupos que ha mutado a través de los años (pocas bandas de doom no lo hacen), la oscuridad no les ha abandonado jamás. 
Aquí dejo una joyita que tiene nada más y nada menos que veinte años. Me ha encantado un comentario que tiene este vídeo: "she breaks a heart and she melts a heart with a song, and a smile"





Por Youtube pululan cientos de vídeos con la típica canción melancólica acompañada de las típicas imágenes góticas cutres del típico grupete de melenudos góticos con chica guapa al frente, cuya voz de angelito hace las delicias de adolescentes góticos incomprendidos. No sé si es gramaticalmente correcto meter tantas veces la palabra "gótico" en una frase, pero espero que se haya entendido el concepto. Reconozco que hace varios años tuve mi época de escuchar metal gótico sinfónico (nórdico, a ser posible) a maza, la cuál aún persiste, lo quiera o no. Elis era una de aquellas bandas que te tocaban tu corazón de post-adolescente, con la dulce voz de Sabine Dünser al mando y ese precioso piano como telón de sus discos. Poco después de empezar a escuchar a estos chicos, en 2006, Sabine falleció a causa de una hemorragia cerebral, con tan sólo veintinueve años. Aunque decidieron seguir y buscar nueva cantante para honrar la memoria de Sabine, no parece haberles ido demasiado bien y, hasta donde yo sé, ahora mismo no se encuentran en activo. 
Ésta era una de las canciones de Elis que más me gustaban. Aunque no era ni mucho menos uno de mis grupos favoritos del género, estas cosas se quedan clavadas como una espinita. Sabine me caía especialmente bien, no sé por qué...




Estamos llegando al final de la lista, pero no podía irme sin incluir a los reyes del dolor y de la intensidad doomera por excelencia, My Dying Bride. El arte de estos muchachos ingleses va mucho más allá de las modas, los atuendos negros y el eyeliner, no hay mucho que decir, ya que, con tan sólo nombrarlos, la piel se me eriza. Si os disponéis a escuchar la canción, darle un poco de volumen porque está un tanto bajo.
You are heaven sent...
Hay muy pocos como ellos.




Antes de llegar a la última canción, la cuál tengo clara desde el comienzo, siento la necesidad de incluir a otras de mis bandas favoritas en lo que se refiere al terreno death-doom, Swallow The Sun. Creo que el riff de esta canción es mi favorito de la historia de la música, me apasiona y me emociona. La letra habla acerca de la amante perdida, de la muerte, del dolor. Son sus temas predilectos, por otro lado. 




Estuve años obsesionada, esperando noticias de una banda que estuvo desaparecida mucho tiempo, si es que alguna vez llegó a aparecer realmente. Un puñado de demos hicieron las delicias de los seguidores de Embellish, cuyo cantante, David Gohé, había formado una banda paralela, esta vez con letras en español, y cuya música era bastante más triste y atrayente (para mi gusto) que la de su banda principal. Era el año 2004 (más o menos) y Romanthica cesó su actividad (insisto, si es que la hubo de verdad en algún momento), dejando unas cuantas canciones desperdigadas por la red y sin dar más señales de vida hasta hace unos dos años, cuando anunciaron que por fin se lo iban a tomar en serio y sacarían disco. Y lo hicieron. Un maravilloso disco de metal oscurete (aunque he de reconocer que las demos eran mucho más puras) en español vio la luz después de la larga espera, nada más y nada menos que con la colaboración en una de sus canciones de la mismísima Liv Kristine, que es bastante colega suya. 
La que incluyo aquí es "Al final", una de las demos que me tuvo intrigada tanto tiempo. Aquí está la versión mejorada del LP.




El romanticismo tiene tantas caras como queramos verle. Supongo que a veces es más fácil escuchar el manido "Still loving you" y empastelarte los oídos a baladazos que sentarte a mirar a la tristeza a los ojos y contemplar el amor desde una perspectiva compleja, pero a la vez más natural. Al fin y al cabo, somos humanos, débiles y vulnerables a las palabras, a la magia y a la tristeza de cada momento. No somos robots. 
Creo que éstas son algunas de las canciones de mi vida (al menos de los últimos diez años de ella). Lo que transmiten todas ellas es tan tan puro que, en muchas ocasiones, las bandas abandonan parte de esa esencia por el camino para abrazar otros sonidos. Quizá sea para aliviar las pesadillas, ¿no? No puede ser bueno ser tan maravillosamente intenso todos los días de tu vida, aunque con ello puedas hacer felices a los demás.

Feliz San Valentín.

viernes, 13 de febrero de 2015

¿Regreso?

Llegados a estas alturas, supongo que tengo poca credibilidad cada vez que asomo la nariz por aquí. No diré que he vuelto, porque no me lo creo ni yo, aunque he prometido actualizar y sí, aquí estoy. Un año y medio después de la última entrada, han pasado tantas cosas que es difícil poner al día este pequeño rincón. Supongo que lo más destacable, como siempre, son las personas. Las personas que han llegado, maravillosas. Una de las personas más importantes de mi vida me dejó. Supongo que la vida es así, los días y los meses siguen pasando, y cada momento agrio, cada segundo feliz, quedan atrás, cada vez más lejos, pero no se van. Nunca pueden. Si algo te desgarra o te acaricia las tripas lo suficientemente fuerte, la sangre gotea, a borbotones o a gotitas, hasta el último día. Y das las gracias porque así sea.

Gracias eternas a la persona que está detrás de esta entrada. 

Mirémonos en el espejo
y seamos felices. 



domingo, 22 de septiembre de 2013

got so much to die for, but even more to live...

Cargas en tu espalda un saco de vivencias de sabor variado, sabrosas y delicadas.


No necesito volver a mencionar tu sonrisa, tu auténtico sello. Tu trabajo te costó que así fuera, de eso estoy segura.


Hay tanto rock ahí fuera que a veces olvidamos el significado del añorado término rock & roll.


Gracias por haber estado ahí para recordarnos que es necesario vivir, y lo más importante, hacerlo siempre lo más intensamente posible. Si haces algo, intenta que sea al doscientos por cien. Y lucha.


Siempre tan fuerte.Siempre tan sensible.La leyenda sigue, y sigue, y seguirá siempre.Gracias, Joan.


Feliz 55 cumpleaños.


“Girls have got balls. They're just a little higher up that's all.” Joan Jett


martes, 17 de septiembre de 2013

Las 10 sonrisas del rock

El rock, esa morada de corazones solitarios, de almas atormentadas, un agujero donde  la escoria más apestosa de la sociedad se esconde. Los marginados musicales, el ruido que mece las cunas de los desheredados. Una chupa de cuero parece ser el disfraz más adecuado, y si va acompañada de unas cuantas tachuelas o pinchos, botarracas y unas buenas gafas de sol para disimular los efectos de la resaca de las veintisiete cervezas que te tomaste anoche, mucho mejor.

No los temas, no vienen a por ti aunque tú vayas a por ellos sin descanso. Son gente tranquila, y aunque a veces vociferen sin mostrar compasión alguna por nuestros tímpanos, son en general talentosos, dueños de sueños que van más allá de lo que tú entiendes por buena música. Son cazadores de latidos, nos roban la calma y te la escupen convertida en unos buenos acordes y unos cuantos versos de poeta callejero.
Son gente corriente, y comen, lloran, duermen (aunque menos que tú, probablemente), hacen el amor (más que tú, probablemente), sueñan por las noches, leen y sonríen. Sí, también sonríen, ¿qué te parece?

He decidido retomar el blog por enésima vez con una selección de mis diez sonrisas favoritas del mundo del rock. Como siempre, admito nuevas ideas y aportaciones aunque sé que mis entradas nacen destinadas al fracaso más absoluto. No obstante, si alguien lee esto, ¡vamos, nos seáis tímidos! Empezamos...

10. Lemmy Kilmister

La cara de Lemmy es la cara del auténtico "golfo cierrabares". No es fácil verle sonreír, pero no porque sea un tipo serio, ni el típico tío duro del rock; simplemente, sonréir es demasiado cansado, y'know?
Para más info, visualizar este vídeo (mínuto 0:21): http://www.youtube.com/watch?v=j2IyX5LXGyg

9. Zakk Wylde


Es fácil encontrar fotos de un jovencito Zakk en modo risueño, pero no actuales. Ahora, unos cuantos años después, nada ha cambiado salvo su barba y su melena vikingas, amén de algunos músculos que ni él mismo sabía que existían cuando esta foto fue tomada. De cualquier modo, estar fuertote le facilita las cosas cuando las manos le rompen a sangrar en directo. Zakk es pasión, sensibilidad y grandiosidad a la guitarra. Uno de los grandes de las seis cuerdas.


8. Varg Vikernes

He sido siempre muy fan de esta foto. Varg Vikernes es el marido que todo padre querría para su hijita. En esta foto, Varg muestra una dulce sonrisa a la camara durante un juicio, en el cuál fue condenado a dieciséis años de cárcel por el asesinato de uno de sus compañeros de banda. Su historial está repletito de apetecibles sorpresas como la quema de iglesias, y ya de últimas, terrorismo. Para cualquier interesado en esta joya del black metal, hay mucha información en la red. Como lo cortés no quita lo valiente, he de decir que este sujeto es un grande en el terreno musical, si no, no estaría en la lista. Burzum, su proyecto post-Mayhem, es una delicia orgiástica para los amantes del black metal ambiental.

7. Nicko McBrain

Lo que pasa con el batería de Iron Maiden es todo lo contrario que con los anteriores de la lista, ¡es muy difícil encontrar una foto en la que no sonría! Y que siga así por muchos años más. Olé tu arte Nicko. 

6. Rulo

Admiro mucho a este caballero, y una de las razones es que en el fondo creo que somos almas gemelas. Un cordero con piel de lobezno que hace música con el corazón en la mano, apretujándolo y acariciándolo con igual intensidad. Nunca sonríe (esta foto es una excepción), y siempre conserva una expresión de tristeza en los ojos que me parece más expresiva que cualquier sonrisa.

 5. Eduardo Benavente

Aunque no creo que hagan falta palabras a estas alturas para él, diré que esta foto siempre me llamó la atención. El contraste solana-vampiro me parece brutal, como si se fuera a convertir en polvo si camina mucho rato por ese lugar. Fue y siempre será inigualable.

 4. Janis Joplin

Lo que Janis me transmite es "Nací cuarenta y pico años antes que tú, me iré rápido, muy rápido. No obstante, voy a hacerte suspirar, tranquilizarte, ganarme tu amor con estas canciones. Aquí las tienes. Te quiero". Y yo a ti, Janis.

3. Kurt Cobain

Kurt era la sonrisa muda del grunge, el corazón que latía más rápido y que quiso más deprisa. Sus ojos cansados mostraban lo mismo, un espíritu rebelde y depresivo que se quemó demasiado pronto.

2. Ronnie James Dio

Ronnie era y será siempre uno de los padres del heavy metal, y su sonrisa, una de las más optimistas, alentadoras y mágicas que he visto en mi vida. Los amantes de este tipo de música le recordarán siempre así, y seguro que esté donde esté, sigue sonriendo para todos nosotros.

1. Joan Jett



En estos tiempos de crisis en los que me planteo mi futuro como la fanática que he sido siempre de Alaska, Joanie ha sido (aunque he de decir que lo era antes) cobijo en este mundo esclavo de melomanía y mitomanía en el que vivo. Joan Jett es un ejemplo de perseverancia y valentía, de calidez y sobre todo, de calidad. No tengo para ella nada más que palabras de admiración, aunque me quedo muda al escucharla, es así. 



Bonito popurrí, ¿eh? No están todos los que son, aunque todos los que están, están por algo. No son tan malos, te lo dije. Ellos también tienen miedo, y frío, y se sienten solos, como tú. Y sonríen, a pesar de todo, siempre sonríen.

viernes, 15 de marzo de 2013

Lo poquito siempre agrada...


Estoy segura de que en el momento en que Olvido y Nacho Canut decidieron incluir esta canción en el plateadísimo album Absolutamente, Mario Vaquerizo estaba haciendo caca. O eso, o Nacho le tenía atado  a la pata de una cama, o simplemente el marido de Alaska estaba demasiado pedo para decir nada.
Hace varios meses que subí una entrada haciendo pública mi indignación con todo el tema reality MTV y la parejita de moda. Ahora, unas cuantas gotas de mierda después, el vaso ha llegado a su límite y ha desbordado, haciendo que Olvido, con su metro cincuenta de estatura, lo pase mal para hacer pie.
Estoy triste, cabreada, indignada, y asqueada. Echo de menos las entrevistas en las que Olvido desplegaba sus dotes comunicativas para hablar de temas de lo más variopintos, sin estar rodeada de cenutrios de la talla de su marido y sus Nancys, que llevan la ignorancia por bandera y hacen bochornosa apología del analfabetismo más absoluto. Ya nadie piensa en Alaska, en Olvido Gara. Ahora "Alaska" significa "Alaska y Mario". Aunque vaya a presentar el nuevo disco de Fangoria sea al programa que sea....¡tatatachan! ¡tenemos un invitado especial, adelante Mario Vaquerizo! ¿Y por qué no te vas mejor a tomar por culo?
Mi amada e idolatrada Olvi, deja en casa al simpático espantajo que tienes por marido, te echamos de menos.
Es todo lo que tengo que decir.



miércoles, 31 de octubre de 2012

Tu recuerdo se ha instalado en mí a vivir

Escribo esta entrada con pleno convencimiento de que muchas personas se sentirían identificadas con las palabras, siempre sinceras, que en ella voy a verter. Y digo sentirían y no sentirán porque soy consciente del limitado alcance de este blog. Seguramente pocas personas llegarán a leer esto, pero eso es lo de menos. Me gusta que me lean, me gusta que me dejen opiniones, comentarios, críticas. A pesar de que pocas veces ocurre, creé este blog con el mismo propósito que en su día tuve fotolog. Un almacén de ideas.
Es raro que no les haya dedicado antes un pequeño hueco por aquí, pero los dos últimos años no han sido los mejores en el corazón de este grupo. Continuas idas y venidas, habladurías, la decadencia de una de las bandas más grandes que ha dado este país. Mägo de Oz han sido, son, y me temo que serán (aunque sigo siendo reticente a aceptar tantos cambios) uno de esos grupos que me van a poner la carne de gallina lo quiera o no. A pesar de todo, así es.



José Andrëa, vocalista de Mägo de oz desde 1996, dejaba la banda a comienzos de este año. La razón sólo ellos la conocen. Sin embargo, es más que conocida la personalidad de Txus, batería y líder, que no supo mantener la boquita cerrada después del comunicado de despedida de Jose, lanzando críticas innecesarias y estúpidas, cuando su compañero aún seguía con ellos. Roces, siempre pasa. Creo que el bocazas de Txus manchó una de las rupturas más sonadas del metal español, pudiendo ésta haber quedado como algo limpio e indoloro, dejando paso a una sana incertidumbre acerca de qué pasaría con el resto de componentes.

La mayoría de los grupos pasan por estas cosas. Gente que viene, gente que se va. Es inevitable. Aún así, es inevitable lamentarse por semejante pérdida. Sin duda, Mägo de Oz ha sido, con sus innumerables himnos a lo largo de su historia, el enganche de muchos jóvenes a la música rock. Yo me incluyo. Y es que hoy en día, nacen nuevas bandas de rock y metal cada día. Cada vez que abrimos una revista, vemos cómo un grupete nuevo intenta hacerse hueco en ese mundo. Lamentablemente, muy pocos lo consiguen. Creo que este país tiene una gran cantera de bandas excepcionales, aunque el hecho de cantar en español a veces es un impedimento a la hora de salir fuera. Hace algunos años no había tantísimos grupos, y eran realmente pocos los que conseguían romper moldes y triunfar. Mägo de Oz fue sin duda uno de ellos.

Hoy en día Mägo no es ni el esqueleto de lo que llegó a ser. Lejos quedaron ya discos como aquel Finiesterra o La leyenda de La Mancha. Los últimos discos, aunque buenos, no reflejaban ya el espíritu de una banda que había puesto a saltar a miles de personas con el puño en alto en conciertos y giras. Cuando me enteré de que Jose dejaba Mägo de Oz me sentí muy, muy triste. No exagero ni una pizca. Aunque nadie es imprescindible, y sin desmerecer a ninguno de los componentes, creo que para la mayoría de fans, el hecho de que Jose se fuera siempre va a suponer una pérdida irreparable. Honestamente, su voz es la única que ha conseguido emocionarme y maravillarme hasta hacerme llorar como una niña.


Hace pocos meses conocíamos al nuevo cantante de Mägo de Oz: Javier "Zeta" Dominguez. Las pasadas navidades tuve la suerte de asistir a uno de los últimos conciertos de Mägo con Jose. Cuando salí, me dije a mí misma que Mägo de Oz se había terminado para mí. ¿Mägo de Oz sin Jose? Para mí era una idea inconcebible. Cuando salieron las nuevas fotos promocionales con Zeta me dejaron indiferente y fría. Yo seguía en mis trece.

Todo esto que estoy contando parece un drama absurdo y lacrimógeno típico de una quinceañera. Puede ser. Pero lo que esta banda ha significado para mí es muchísimo. Después de comprarme el directo Folktergeist hace ya muchos años, aquel ambiente lóbrego y folk del disco me hizo enamorarme perdidamente de su sonido. No sé si para siempre, lo único que sé es que hace un par de días salió en primicia una nueva canción, con Zeta al mando y bueno, no parece estar del todo mal.
Pude disfrutar en tres ocasiones de ellos con Jose al frente en directo. Me he negado durante meses al cambio que significaba una nueva voz en mi banda favorita desde los tiernos e idiotas años de mi adolescencia. Al escuchar esto, esos años han vuelto, y con ellos ha vuelto aquel sonido de los viejos Mägo. No sé si es una ilusión, habrá que escuchar el disco completo. No sé si durará, pero voy a intentar darles una oportunidad más...


viernes, 21 de septiembre de 2012

ch ch ch ch ch cherry bomb!


Hace ya seis meses que, armada de nervios y un poquito de incertidumbre, viajé a Estados Unidos por primera vez en mi vida. También espero que no sea la última, ya que aún me falta conocer el Gran Cañón y alquilar un Thunderbird a lo Thelma y Louise, beber whisky y conducir sin parar día y noche. De momento, el pequeño contacto con el país que tuve hace ya medio año me ayudó para saciar mi hambre, pero espero volver. Aprovecho el abandono al que he sometido a mi blog para volver con un pequeño homenaje a esas tres semanas que me pasé allí. Además, le debo esta actualización a alguien, que, a diferencia de mí, no cumple sus promesas (piensa en el patito cuando leas esto...).
Lo que voy a hacer es elegir mis veinte fotos favoritas del viaje y hablar un poquito de cada una. Ahí va.

Antes de empezar con las fotos de los viajes, primero tengo que hacer una paradita en la habitación 512. Allí me acogieron y me lo pasé muy muy bien, mucho. Gracias Irene por acogerme, y a la Rubia también, que es la que tuvo que compartir 90 centímetros de cama conmigo. Prosigamos....

Rock y comida forman una combinación ganadora. Me empeñé en que me llevaran al Hard Rock Cafe, y lo conseguí. Esta es en el de Filadelfia, pero aparte de ese fuimos al de Nueva York y al de Boston. Me gusta mucho la foto. Mi adicción a estos restaurantes llega a límites preocupantes, sólo me falta llorar de emoción al ver las guitarras colgadas por las paredes y las fotos firmadas. Aunque tengo que decir que el de Dublín les gana a los tres con sus fotos de las Spice Girls.


Siguiendo en el terreno gastronómico, no podía olvidarme de las riconudas fresas con chocolate del mercado de Filadelfia y los pastelitos de fresa. En mi vida he comido algo tan rico, y creo que las fotos reflejan el ansia y la gula del momento. Mmmmmmmm...


Aunque las fresas con chocolate tienen mucha fuerza, sin duda el rincón de Filadelfia con el que me quedo es la casa-museo de Poe. La guía era una fan-ática que nos narraba de memoria frases de sus cuentos y nos contaba secretos de cada rincón del lugar. Emocionante es la palabra que podría resumir aquella visita para una freak como yo. Bueno, emocionante y ruinosa, porque me dejé la mitad de los ahorros en la tienda de recuerdos. Mereció la pena.

Genial es la palabra de la habitación del hotel en el que pasamos los tres días en Filadelfia. Unas vistas preciosas de la ciudad, fantabulosas, inolvidables. Inolvidable también el filete volador...


Definitivamente, y siempre con permiso de Dublín, Salem es el lugar más mágico en el que he estado jamás. El misterio y las brujas parecen acecharte en cada esquina, sólo hay que caminar por sus calles para darse cuenta del encanto que tiene la ciudad. Además, el B&B de Flora puso la guinda a la visita, qué sitio tan maravilloso al que fuimos a parar....

Creo que este era mi rincón favorito de Salem (junto con la tienda de comics jajaja...) . La luna brillaba con una fuerza  increíble aquella noche. Me costó un buen rato que la foto quedara bien, pero al final lo conseguí. Seguramente había alguna fuerza sobrenatural que afectaba a la lente de mi cámara, como en Buscadores de Fantasmas juajua...Creo que me quedo con la versión nocturna, nunca olvidaré aquel paseo bajo las estrellas en esa ciudad tan maravillosa. Pasamos mucho frío y estábamos rotas de cansancio, pero mereció mucho la pena.
Ese fin de semana estuvimos en Boston también, aunque no hay grandes fotos debido a la inoportuna pochez que me asaltó estando allí :(

Montadas en segway nos vamos a.....
Las vistas eran abominablemente bellas
....¡NUEVA YORK! 
He de decir que, aunque no me iría a vivir allí, Nueva York tiene algo que engancha, es impresionante. Las fotos de arriba están hechas desde lo alto del Empire State, y aunque tuvimos un buen rato de cola fue absolutamente genial. Las fotos no hacen justicia a lo sobrecogedor que fue estar allí arriba, en serio. Lo que brilla tanto en la primera foto es Times Square, o eso me dijeron. Aquí está desde otro ángulo:

Definitivamente, la mejor foto de todo el viaje. 
El viaje en barco de vuelta de la Estatua de la Libertad me provocó una divertida bajada de tensión que alivié con una coca-cola y una rica hamburguesa del Burger King. Así se solucionan la mayor parte de los problemas de la vida, está muy claro.
Caras de descomposición después de comer el brezel del mal
Veo, veo, ¿qué ves?
¡Patos-surf a la vista!
Tengo que hacerme un poster con esta foto...
Cocosidad del Averno
El día de mi vuelta a España pasamos un trocito de la mañana, antes de la odisea de viaje al aeropuerto, en Central Park. Aunque sólo vi una pequeña parte porque aquello es bastante más grande de lo que me imaginaba, me bastó para encontrar un trozo del infierno escondido en sus profundidades. Y olía a pis. A mi izquierda, la Rubia posando como Virgen de la leche. Encantadora.
Que os iba a decir yo....eh....llamadme esnob si queréis, pero me compré un ipod en la Apple Store de Nueva York. Soy guay a maza, ¿sí o qué?

Y mientras, en algún lugar de Norteamérica, una joven contemplaba obnubilada los encantos de la Madre Naturaleza...
¡Foto tuenti Thelma!
 Aquí termina mi pequeño recorrido por mis recuerdos de los USA. Lo de veinte fotos era un decir, claramente. Eso no es más que un reflejo minúsculo de todo lo que pasó allí, pero servirá para cumplir mi promesa y saldar viejas deudas. Fui, vi, volví, pero no vencí. A ver para la próxima.